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La calidad del sueño y sus trastornos en el personal sanitario de las UCIs

ISBN: 978-84-18747-85-4

© Verónica Iglesias Fernández

 

INTRODUCCIÓN

 

Dormir es una necesidad básica de primer orden. Aunque el sueño no fuera medido más que en términos de tiempo, habría que considerarlo como una actividad vital importante ya que las personas pasan, por término medio, de un tercio a un cuarto del tiempo de sus vidas durmiendo1-6 y se ha demostrado que su deprivación favorece el desarrollo de múltiples problemas de salud, lo cual es de importante relevancia pues se ha establecido que la prevalencia de alteraciones del sueño es de un 35% en la población actual3-5,7.

Puede parecer paradójico considerar el sueño como una actividad, pero no lo es, ya que aunque en este período el organismo descansa, muchos sistemas corporales siguen funcionando1-2. Por esto, una forma de definir el sueño sería como el conjunto de procesos fisiológicos complejos que resultan de la interacción de una gran cantidad de sistemas neuroquímicos del sistema nervioso central, que se acompañan de modificaciones en los sistemas nervioso periférico, endocrino, cardiovascular, respiratorio y muscular1.

Se considera que el sueño es instintivo, tiene funciones de restauración y protección y sirve para reajustar o conservar los sistemas biológicos. El ciclo sueño-vigilia se controla por un reloj biológico interno o ciclo circadiano que se ajusta al entorno por la influencia de los sincronizadores externos como son los ciclos de luz-oscuridad, las pautas sociales y laborales1,6,8-13

Otra función importante del sueño tiene que ver con el bienestar psicológico, ya que si existe una privación del sueño se evidencia un deterioro del funcionamiento mental afectando a la vida personal y laboral de quien lo padece. Así, las personas que duermen poco tienden a estar irritables, con mal humor, se concentran mal, se observa deterioro de la memoria, somnolencia diurna y experimentan dificultades para la toma de decisiones1,5,7,12,13.

El ser humano es un ser básicamente diurno, es decir, su organismo está fundamentalmente programado para trabajar de día y descansar de noche. Por este motivo, durante la noche disminuyen las aptitudes físicas y mentales de las personas, y mantenerse despiertos y realizando una actividad que requiera concentración supone un mayor esfuerzo del que se necesitaría durante el día para hacer lo mismo.

Debido a todo lo anteriormente explicado, hay controversias sobre qué es lo mejor para el bienestar de los trabajadores: los turnos fijos, bien sea de mañana, tarde o noche o la rotación de estos turnos. Lo que es evidente, es que los trastornos del sueño por turnicidad laboral forman parte de los desórdenes del ritmo circadiano6,7,11,14.

Por ello, dentro de las profesiones que trabajan a turnos, los profesionales sanitarios y concretamente los Diplomados Universitarios de Enfermería y las Auxiliares de Enfermería son categorías profesionales que se ven influenciadas por la turnicidad, afectando a su salud física y mental, sus relaciones familiares, sociales y al desarrollo de las actividades laborales y cotidianas.

Es importante, por tanto, determinar la repercusión de la turnicidad laboral sobre la calidad del sueño y sobre la salud de los profesionales sanitarios expuestos a este tipo de trabajo.

 

Índice

  1. Introducción
  2. Palabras clave
  3. Objetivo general y específicos
  4. Metodología
  5. El sueño: concepto, arquitectura, fisiología y ritmo circadiano
  6. Funciones del sueño
  7. Trastornos del sueño en el personal sanitario
  8. Efectos de la turnicidad
  9. Escalas e índices de valoración del sueño
  10. Discusión
  11. Conclusiones
  12. Bibliografía
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