
ISBN: 978-84-1142-960-3
© Maitane López Tellería
Introducción
La planificación familiar proporciona que las personas puedan tener el número deseado de hijos y determinar el espaciamiento de los embarazos. El acceso a la planificación familiar apoya el derecho de las personas a tomar decisiones informadas sobre su salud sexual y reproductiva y desempeña una función fundamental a la hora de alcanzar objetivos de desarrollo más amplios al promover la salud, fomentar la igualdad de género y apoyar la educación y las oportunidades económicas.
La planificación familiar ofrece numerosos beneficios. Al ayudar a las personas a evitar embarazos imprevistos y planificar los partos, reduce los riesgos para la salud relacionados con el embarazo, especialmente para las adolescentes. Además, permite a las mujeres buscar oportunidades de educación y empleo, lo que ayuda a familias y comunidades a prosperar. Algunos métodos anticonceptivos previenen de infecciones como el VIH y disminuyen la probabilidad de recurrir a un aborto peligroso.
No existe un método anticonceptivo ideal, la elección debe hacerse de forma individualizada, en la que se tenga en cuenta el perfil del método y de la usuaria. La elección del método correcto depende del estado de salud, las preferencias y las necesidades de cada individuo. El asesoramiento de la matrona en consulta es esencial para ayudar a la población a determinar su método. Se entiende por consejo contraceptivo, a la práctica sanitaria que permite, mediante un proceso de comunicación bidireccional, identificar necesidades, opiniones, deseos y preferencias de las potenciales usuarias, para poder hacer una selección informada y libre de uno o varios métodos anticonceptivos.
La eficacia del método es la capacidad de un método anticonceptivo de impedir la gestación, esto se mide con el Índice de Pearl, que es el número de embarazos que presentarían teóricamente 100 mujeres que utilizaran ese método durante un año. Este índice puede ser teórico (en condiciones ideales) o real (condicionado por fallos humanos).
La seguridad del método sería su capacidad para alterar el estado de salud. La reversibilidad del método indica el posible retorno a la fertilidad tras la interrupción de su uso.
La OMS clasifica los métodos en cuatro categorías: 1, 2, 3 y 4, siendo la categoría 1 la que indica una situación para la que no existen restricciones al uso del método anticonceptivo y la 4 la situación en la que el uso del método anticonceptivo en cuestión constituye un riesgo inaceptable para la salud.
La categoría 2 estaría formada por aquellos métodos que en general, las ventajas de su uso superan a los riesgos teóricos o demostrados. En la categoría 3 encontramos aquellos cuyos riesgos teóricos o demostrados superan a las ventajas.
Para cada condición médica, a cada método anticonceptivo se le asigna una de las cuatro categorías numéricas. Según cada persona, tal vez deba considerarse más de una condición a la vez para determinar la elegibilidad anticonceptiva. Entre estas condiciones médicas podemos encontrar la edad, semanas o meses trascurridos desde el parto, estado de la lactancia, tromboembolismo venoso, trastornos venosos superficiales, dislipidemias, historia de embarazo ectópico, historia de enfermedad cardiovascular grave, migrañas, enfermedad hepática grave, uso de inductores del CYP3A4, uso repetido de anticoncepción de urgencia, violación, obesidad, mayor riesgo de infecciones de transmisión sexual, alto riesgo de infección por VIH…
Como matronas, antes de recomendar el uso de cualquier método anticonceptivo debemos realizar una correcta anamnesis para asegurar la adecuada elegibilidad del mismo.