
ISBN: 978-84-1142-961-0
© Maitane López Tellería
Introducción
Anatomía de la mama
Las mamas están situadas en la parte anterosuperior del pecho, a derecha e izquierda del esternón, hacia la línea axilar media, donde existe una prolongación hacia la axila que se denomina cola de Spencer. Se sitúa delante de los músculos pectorales mayor y menor, en el intervalo comprendido entre la tercera (segunda para algunos autores) y la séptima costilla.
Histológicamente, la mama se compone por tejido adiposo subcutáneo, tejido intraglandular, tejido glandular (retromamario), tejido epitelial, tejido conjuntivo interlobulillar y músculo pectoral mayor. Es una glándula exocrina, que se encuentra separada de la piel por tejido adiposo, como ya se ha indicado, excepto el pezón y la areola.
La mama tiene el aspecto de una semiesfera, que descansa sobre el tórax por su cara plana y presenta en el centro de su cara convexa una eminencia en forma de papila, denominada pezón. Esta forma ofrece numerosas variedades influenciadas por diferentes estados fisiológicos (embarazo, lactancia, estado de salud, etc.). Así mismo, la parte más profunda del pecho está separada de la aponeurosis de los músculos pectorales, por un tejido conjuntivo laxo, a través del cual entran y salen vasos sanguíneos, linfáticos y nervios. Gracias a este tejido la mama tiene cierta movilidad sobre la aponeurosis que cubre el plano muscular.
En la cara anterior de la mama encontramos por tanto la areola y el pezón. La areola es una región circular, de 15 a 25 mm de diámetro, situada en la parte más prominente de la mama. Se distingue por su coloración, que es más oscura. Presenta en su superficie exterior pequeñas prominencias, de 12 a 20 por término medio, que se designan con el nombre de tubérculos de Morgagni. Estas elevaciones, que dan a la areola un aspecto rugoso, se hayan diseminadas de un modo irregular. Estos tubérculos son glándulas sebáceas encargadas de proteger y lubricar el pezón. La areola experimenta modificaciones importantes bajo la acción del embarazo: cambia de color haciéndose más oscura, aparece otra areola en todo el contorno de la areola primitiva, los tubérculos de Morgagni se hacen más voluminosos y pasan a llamarse de Montgomery.
El pezón se levanta como una gruesa papila en el centro de la areola. Tiene aspecto de un cilindro o un cono, redondeado en su extremo libre. Exteriormente, el pezón es irregular, rugoso y, a veces, se presenta como agrietado. Debe este aspecto a una multitud de surcos y de papilas que se levantan en su superficie. Pueden observarse de 12 a 20 orificios que son las desembocaduras de los conductos galactóforos. Ambas estructuras descritas poseen músculo eréctil. En la areola se encuentra el músculo areolar o de Sappey.
Cada mama va a estar formada por 12-20 lóbulos mamarios y cada uno de ellos va a drenar al pezón a través de los conductos lactíferos. Debemos conocer que diferentes estudios han demostrado que el 90 % de los pezones tiene entre 5-9 verdaderos orificios que drenan los conductos lactíferos. Cada lóbulo está formado por un conjunto de lobulillos (aproximadamente entre 20 y 40 lobulillos se combinan para formar un lóbulo), y cada lobulillo va a estar formado por numerosos acinos, que se componen de las células encargadas de la secreción láctea. Estos acinos están rodeados de células mioepiteliales que intervienen en la eyección láctea. Cada conducto lactífero drena cada uno de los lúbulos hacia el pezón. Antes de llegar al pezón, estos conductos se dilatan formando los senos lactíferos.
Los lóbulos secretores van a estar separados por bandas fibrosas conocidas como los ligamentos suspensorios de la mama (de Cooper). Estos ligamentos se originan de la fascia torácica subyacente y se insertan en la dermis de la piel que los recubre, brindándole la forma y sujeción a la mama.