
ISBN: 978-84-1142-821-7
© María Argüelles Sampedro, Laura Gutiérrez Pedregal
Introducción
Hablar de drogodependencias, de su consumo, uso y abuso, supone introducirse en un ámbito muy trabajado y estudiado en las últimas décadas. El número de personas afectadas, y las implicaciones sociales, personales, económicas y sanitarias nos sitúa frente a “uno de los principales problemas planteados en el ámbito de la salud pública en España” (Estrategia Nacional sobre Drogas, 2009) en el que toda la sociedad está implicada. De ahí, que las administraciones no puedan quedar al margen, teniendo que poner todos los recursos a su alcance para solucionarlo.
No obstante, la complejidad de este fenómeno social, marcada por los múltiples y diferentes factores que inciden sobre él (sociales, educativos, familiares, laborales, etc.), así como la amplitud y diversidad de grupos poblacionales que, por distintas causas y en variada medida, se ven afectados por él, ponen de manifiesto la necesidad de impulsar una rigurosa política de intervención (Calzada Mier, 2007).
En este contexto nace, a mediados de los años 80 en nuestro país, el Plan Nacional sobre Drogas (1985), una iniciativa singular que, con el compromiso de todas las fuerzas políticas y sociales, ha sentado las bases que hacen posible abordar el fenómeno de las drogodependencias en toda su extensión. Así, a través de sus órganos de coordinación, el Plan Nacional sobre Drogas ha promovido numerosas políticas encaminadas a unificar los criterios básicos de actuación en drogodependencias, optimizando recursos y contribuyendo a una mayor efectividad en las acciones realizadas para afrontar el fenómeno.
Esta política de cohesión, colaboración y coordinación entre las administraciones públicas y las entidades sociales propicia la aparición de nuevos planes de actuación tanto a nivel regional, como municipal. De este modo, y siempre acordes con sus niveles de responsabilidad, estos planes adaptan las políticas centrales a las características y necesidades de su territorio potenciando al máximo sus intervenciones.
Para intervenir en la promoción de la salud desde los centros de salud de atención primaria en el contexto de las drogodependencias, se hace necesario conocer las bases teóricas sobre las que se sustenta el objeto de nuestra intervención. Ello implica abordar aspectos clave como: definición del fenómeno, factores de riesgo y protección, aportaciones científicas, modelos teóricos de intervención. Así como también los principales ejes y ámbitos de intervención.
Marco Teórico-Práctico
El consumo de drogas, legales e ilegales, constituye hoy en día una actividad normalizada de gran parte de la sociedad. De hecho, un número muy importante de la población, en gran parte jóvenes e incluso adolescentes, consume sustancias como alcohol, tabaco, cannabis y, en menor medida, cocaína y drogas de síntesis.
Si miramos los datos de organismos especializados tanto de la Unión europea (2009) como de las Naciones Unidades (2009), vemos como desde hace ya décadas nos vienen alertando de sus nefastas consecuencias.
Ciertamente y en palabras de Becoña (1999, pág. 10) el coste económico que supone esta epidemia para todas las administraciones públicas es enorme, pero más importante aún es la mortalidad que conlleva. Así, y según datos aportados por el Instituto de Toxicología, el 40% de los jóvenes entre 21 y 30 años muertos en 2004 en accidente de tráfico en nuestro país, superaba la tasa permitida de alcohol en sangre (0,5g/l). Y por lo que respecta a la siniestralidad laboral, de acuerdo con la Unión General de Trabajadores, el consumo de alcohol y otras drogas fue la causa de uno de cada cuatro accidentes laborales en 2006 (unos 228.000) (Cuello, Maldonado, & Rovira, 2008).
Pero el consumo de drogas, y los problemas a él asociados, no son nuevos. De hecho, puede decirse que el uso de drogas ha existido siempre, no habiendo sociedad en que no haya existido consumo de drogas. Pensemos por ejemplo en la coca en Perú, el peyote en México, el opio en China y Sudeste Asiático, el alcohol en Europa y América; en el papel asignado históricamente a las drogas por las religiones1; o en los usos médicos de sustancias como datura, belladona, mandrágora, opio… . Unos usos, que ya por entonces provocaban algunos problemas. Sabemos, por ejemplo, que en la coronación de Moctezuma II se comieron tantos hongos alucinógenos que algunos de los asistentes predecían el porvenir, mientras otros se suicidaban. (Sección drogodependencias programa municipal, 2003).
De acuerdo con esto, podemos afirmar que la incorporación de sustancias químicas al organismo humano con la intención de alterar algunas de sus funciones, ha acompañado al ser humano a lo largo de su historia. Un tiempo, en el que el consumo de drogas, en tanto que mediatizado social y culturalmente por el grupo que las utiliza, ha pasado por diferentes etapas. Así, con el paso del tiempo el consumo de drogas ha variado su significación y patrones de uso, experimentando en los últimos años un profundo proceso de transformación, parejo a la evolución de las sociedades desarrolladas. De este modo, el uso terapéutico, ritual y social restringido a determinados contextos y períodos propios de culturas ancestrales, y que se caracterizaba por ser un uso limitado y controlado, ha dado paso a un uso acorde con una sociedad que tiene en el consumo de todo tipo de productos, uno de sus pilares fundamentales.
Índice
INTRODUCCIÓN
MARCO TEÓRICO-PRÁCTICO
CONOCIENDO EL FENÓMENO
- Un problema multidimensional
- Factores de riesgo y protección
EJES DE INTERVENCIÓN Y ÁMBITOS
PREVENCIÓN
DISMINUCIÓN DEL RIESGO Y REDUCCIÓN DEL DAÑO
ASISTENCIA E INTEGRACIÓN SOCIAL
FORMACIÓN
ÁMBITOS DE INTERVENCIÓN
- Comunitario
- Familiar
- Escolar
- Recreativo
- Laboral
- Sanitario
- Científico
- Medios de comunicación y difusión
BIBLIOGRAFÍA
ANEXO 1: FACTORES DE RIESGO Y PROTECCIÓN EN EL CONSUMO DE DROGAS.