
ISBN: 978-84-1142-744-9
© Pamela Ortega Ramírez, Yunes Mohamed Hajri, Patricia Albaladejo Ramírez
Resumen
El celador en la sala de radiodiagnóstico cumple una función esencial en el equipo de salud, colaborando estrechamente con técnicos, enfermeros y médicos para que los procedimientos se realicen de forma segura y eficiente. Aunque su labor no implica la manipulación directa de los equipos, sus tareas permiten que el flujo de trabajo sea adecuado, contribuyendo a la seguridad tanto de los pacientes como de los profesionales.
El celador es el primer contacto del paciente al llegar a la sala de radiodiagnóstico. Su papel comienza al recibir y trasladar al paciente desde la sala de espera o desde otras áreas del hospital. Debe realizar este traslado de manera cuidadosa, garantizando comodidad y seguridad, especialmente en aquellos casos donde el paciente presenta movilidad reducida, dolor o alguna condición delicada. En este proceso, el celador debe tener en cuenta las medidas de respeto, la empatía y la dignidad del paciente, siendo comprensivo ante el temor o la ansiedad que suelen manifestar, ya que muchos procedimientos en radiodiagnóstico pueden resultar estresantes o incómodos.
Además de estos traslados, el celador colabora en la preparación de los pacientes para los exámenes. Esto incluye proporcionar instrucciones previas sobre cómo deben posicionarse, asegurándose de que no porten objetos metálicos ni prendas que interfieran con la precisión de la imagen. La colaboración en la colocación del paciente puede ser necesaria en algunos estudios específicos, ya que ciertas posiciones son cruciales para obtener imágenes de alta calidad. De ser necesario, el celador también ayuda a mover al paciente a la camilla de exploración, siempre bajo la supervisión del técnico o del personal que realiza el examen.
La organización de los espacios y la limpieza de la sala de radiodiagnóstico son otras responsabilidades del celador. Este debe verificar que el entorno esté siempre limpio y ordenado antes y después de cada procedimiento, manteniendo las áreas libres de objetos que pudieran entorpecer el trabajo o poner en riesgo la seguridad de los presentes. Además, es su responsabilidad llevar a cabo la desinfección de la camilla y otros elementos que hayan estado en contacto con el paciente, evitando así posibles infecciones y contribuyendo al cumplimiento de las normas de higiene hospitalaria.
La labor del celador en la sala de radiodiagnóstico también incluye el manejo de documentación. Este profesional se encarga de organizar las historias clínicas y los documentos necesarios para cada prueba, asegurándose de que cada examen cuente con la información precisa para su realización y que no haya confusiones. A su vez, debe mantener un control adecuado de la lista de pacientes a los que se atenderá en el día, anticipándose a las necesidades del personal y facilitando el cumplimiento de los horarios programados. La correcta gestión de esta documentación permite evitar demoras y pérdidas de información, contribuyendo al adecuado flujo de trabajo.
La comunicación entre el celador y el resto del equipo es fundamental para el buen desempeño de su función. El celador debe informar a los técnicos o al personal de enfermería sobre el estado físico y emocional del paciente, especialmente si percibe alguna inquietud, malestar o dificultad que podría complicar el procedimiento. También es necesario que mantenga una comunicación clara y respetuosa con los pacientes, respondiendo a sus preguntas o dudas en la medida de sus posibilidades y derivándolas al personal correspondiente cuando sea necesario. De esta manera, el celador contribuye a un ambiente de confianza y cooperación en la sala de radiodiagnóstico.
En lo referente a la seguridad radiológica, aunque el celador no manipule los equipos de rayos X, sí debe tener conocimientos básicos sobre protección radiológica. Esto le permite cumplir con las medidas de seguridad, como evitar la exposición innecesaria a la radiación y saber cuándo y dónde colocarse para no estar en áreas de riesgo mientras se realizan las exploraciones. Es fundamental que respete las instrucciones del personal de radiodiagnóstico y que siga los protocolos establecidos en el área para minimizar la exposición a la radiación tanto para él como para los pacientes.
La labor del celador también incluye la movilización de los pacientes una vez que concluye el estudio, ayudándolos a regresar a su habitación o área de origen si es necesario. Esta función requiere un trato respetuoso y empático, ya que algunos pacientes pueden sentirse vulnerables o experimentar algún grado de molestia después de los estudios. El celador debe prestar especial atención a estas situaciones y, en caso de percibir alguna alteración en el estado de salud del paciente, notificar de inmediato al personal sanitario correspondiente para que pueda recibir la atención adecuada.
En conclusión, el celador en la sala de radiodiagnóstico tiene un papel indispensable en el funcionamiento del servicio. Su labor, aunque discreta, es clave para que los procedimientos se desarrollen de manera fluida y eficiente, cuidando siempre de la seguridad y comodidad de los pacientes. Su trabajo demanda habilidades en el trato interpersonal, organización y conocimiento de normas de seguridad, además de una actitud colaborativa y de respeto hacia el equipo médico y los pacientes. De esta forma, el celador contribuye al éxito de los estudios radiológicos y al bienestar de los pacientes en cada una de las fases del proceso.
Índice
RESUMEN
PALABRA CLAVE
METODOLOGÍA
OBJETIVOS
INTRODUCCIÓN
CONCEPTOS BÁSICOS DE RADIOLOGÍA
ESTRUCTURA BÁSICA DE UN SERVICIO DE RADIOLOGÍA: UBICACIÓN E INSTALACIONES
EQUIPO INTERVINIENTE EN LA SALA DE RADIODIAGNÓSTICOS
FUNCIONES DEL CELADOR EN EL ÁREA DE RADIOLOGÍA
FUNCIONES DEL CELADOR EN EL ÁREA DE MEDICINA NUCLEAR
DOSIMETRÍA DE ÁREA. CLASIFICACIÓN DE ZONAS, SEÑALIZACIÓN, SISTEMAS DE ACCESO Y CONTROL
NORMAS DE SEGURIDAD Y PROTECCIÓN RADIOLÓGICA
CONCLUSIÓN
BIBLIOGRAFÍA