• Skip to main content
  • Skip to secondary menu
  • Skip to primary sidebar
  • Publicar libro con ISBN
    • Publicar un trabajo fin de grado (TFG) como libro con ISBN
  • Enviar artículo Revista
    • Revistas
      • Comité Editorial
      • Medicina
      • Enfermería
      • TCAE
      • Técnicos
      • Personal Administrativo y de Gestión
      • Servicios Generales
      • Total Staff
  • Publicar capítulo de libro
  • Contacto
  • Sobre OCRONOS
  • Catálogo

Ocronos - Editorial Científico-Técnica

Revistas científicas, libros con ISBN

  • Revista Médica Ocronos
  • Revista de Enfermería Ocronos
  • Revista Ocronos TCAE
  • Revista Ocronos Técnicos
  • Revista Ocronos Servicios Generales
  • Revista Ocronos Personal Administrativo y de Gestión
  • Revista Ocronos Total Staff
Portada » El celador y la salud mental del personal sanitario

El celador y la salud mental del personal sanitario

junio 29, 2026

Índice

  • Prólogo
  • Capítulo 1:  El primer día        
  • Índice

ISBN: 979-13-7043-040-5

© Maria Consuelo Varea Ródenas, Julio Vicente Almiñana Reig, Maria Isabel Oliver Clemente

Versión Flipbbok (utilice los botones de la parte inferior, para ver en pantalla completa):

Prólogo

Un libro sobre la salud mental del personal sanitario, que desde la mirada de un celador puede destacar muchísimo porque ofrece una perspectiva poco contada: la de quien ve todo, escucha todo y sostiene situaciones límite sin ser protagonista visible.

Un libro humano y emocional contado desde dentro del hospital, mostrando cómo el personal sanitario, especialmente los más invisibles, como los celadores, carga cada día con sufrimiento, muerte, presión y agotamiento psicológico.

   “El hospital nunca duerme”

    Hay hospitales que parecen ciudades.
    Luces encendidas a las cuatro de la mañana.
    Pasillos vacíos que nunca están realmente vacíos.
    Personas llorando detrás de puertas cerradas.
    Y personal sanitario que sigue adelante, aunque por dentro estén agotados…      

Capítulo 1:  El primer día        

El primer día en un hospital no se olvida.
Aunque pasen los años.
Aunque trabajes miles de horas después.
Aunque acabes aprendiendo a caminar por los pasillos como si hubieras nacido dentro de ellos.

Hay algo en ese primer día que se queda pegado para siempre, el olor.

Una mezcla imposible de desinfectante, café recalentado, comida de bandeja y cansancio humano. Un olor que al principio resulta extraño y que, con el tiempo, termina formando parte de ti.

También está el sonido.

Puertas abriéndose, teléfonos sonando, pasos rápidos, monitores pitando a lo lejos, voces bajas en habitaciones cerradas, camillas cruzando pasillos como si siempre hubiera una urgencia esperando detrás de otra puerta.

Y luego estás tú.

Quieto.
Mirando todo.
Intentando no parecer perdido.

Nadie te prepara realmente para entrar en un hospital desde dentro. Puedes haber escuchado historias, haber visto películas o creer que sabes cómo funciona, pero la realidad es otra cosa.

La realidad pesa más, mucho más.

Recuerdo aquella sensación de caminar por un pasillo infinito mientras intentaba memorizar puertas, plantas, ascensores y caras nuevas. Todos parecían saber exactamente qué hacer menos yo.

Yo solo pensaba una cosa: “No quiero equivocarme.”

Porque en un hospital los errores parecen más grandes, más graves, más humanos.

La primera vez que coges una camilla, notas algo extraño. No es el peso físico. Es el peso emocional.

 Dentro de esa habitación hay alguien que quizá tiene miedo. Alguien que no sabe qué va a pasar, alguien que lleva horas esperando noticias.

Y tú entras intentando aparentar seguridad, aunque por dentro estés tan nervioso como ellos.

Hay miradas que nunca se olvidan.

La de un anciano agarrando fuerte la sábana mientras lo llevas a una prueba.
La de una hija intentando sonreír delante de su madre enferma.
La de alguien que pregunta “¿todo irá bien?” aunque sabes que tú no puedes responder a eso.

El primer día descubres algo importante: el hospital tiene sus propias reglas emocionales.

Allí se aprende rápido a esconder lo que se siente.

Aprendes a seguir caminando, aunque acabes de ver llorar a una familia.
Aprendes a bromear cinco minutos después de una situación dura.
Aprendes a comer rápido, a pensar rápido y a cansarte rápido.

Pero lo más difícil no son las tareas.

Lo más difícil es comprender que el sufrimiento termina formando parte de la rutina.

Eso es lo que más impacta al principio.

Ver cómo el dolor convive con la normalidad.

Mientras en una habitación alguien recibe una mala noticia, en otra alguien está viendo la televisión.

 Mientras una persona llora en un pasillo, otra habla por teléfono riéndose.

Mientras alguien se despide para siempre, el hospital sigue funcionando como si nada pudiera detenerlo.

Y quizá esa sea la primera gran lección.

El hospital nunca se detiene, el primer día también descubres el silencio, no el silencio de no escuchar nada, el silencio emocional.

Ese momento en el que terminas algo duro y nadie comenta nada porque todos siguen trabajando. Porque allí las emociones muchas veces se guardan dentro. No porque la gente no sienta, sino porque no siempre hay tiempo para sentir.

Aun así, incluso en medio del caos, empiezas a ver algo diferente, pequeños gestos…

Una enfermera tapando bien a un paciente antes de salir.
Un compañero preguntando si estás bien después de una situación complicada.
Un médico agotado intentando tranquilizar a una familia.
Una mano sujetando otra mano.

Entonces entiendes que el hospital no funciona solo por protocolos o medicinas.

Funciona porque hay personas intentando cuidar de otras personas incluso cuando ellas mismas están agotadas.

Y eso cambia algo dentro de ti.

Porque el primer día no solo entras en un trabajo.

Entras en una realidad que ya no volverás a mirar igual desde fuera.

Índice

Prólogo

Capítulo 1:  El primer día

Capítulo 2: La primera muerte

Capítulo 3: Aprender a no mirar demasiado

Capítulo 4: El lenguaje del hospital

Capítulo 5: El miedo a equivocarse

Capítulo 6:  El cansancio que no se duerme

Capítulo 7: La culpa de desconectar

Capítulo 8:  Los pequeños gestos

Capítulo 9:  Pacientes que nunca se olvidan

Capítulo 10:  Los compañeros que se rompen

Capítulo 11: Turno de noche

Capítulo 12: Los que siguen cuidando

Capítulo 13: Cuidar al cuidador

Epílogo: Mañana vuelve a sonar el teléfono

Primary Sidebar

ocronos-editorial-cientifico-tecnica

INDEXACIONES REVISTA OCRONOS

  • ISSN 2603-8358 Ocronos (Ed. electrónica)
  • ISSN 2695-8201 Ocronos (Ed. impresa)
  • Depósito legal: CA-27-2019
  • Latindex
  • Dulcinea (CSIC – España)
  • Catálogo de la Biblioteca Nacional de España
  • Red de Bibliotecas Públicas de Andalucía. Sistema Andaluz de Bibliotecas y Centros de Documentación
  • Directorio ELECTRA, Consejería de Cultura, Junta de Andalucía

 

Más información sobre indexaciones y carácter científico de la revista Ocronos

Copyright © 2026 · Editorial OCRONOS - Aviso legal - Política de privacidad - Política de cookies - ​(Revista Ocronos: ISSN 2603-8358 - depósito legal: ​​CA-27-2019)

ATENCIÓN: Los contenidos publicados por Editorial Ocronos, tanto en esta web como en sus revistas, redes sociales y comunicaciones electrónicas, tienen carácter informativo y divulgativo. Están dirigidos a profesionales del entorno científico y técnico. Las obras reflejan exclusivamente la opinión, experiencia o investigación de sus autores, quienes asumen la plena responsabilidad de sus contenidos, así como el cumplimiento de los derechos de autor del material utilizado.. Ocronos no garantiza la exactitud, vigencia ni aplicabilidad práctica de la información publicada, ni asume responsabilidad por errores, omisiones o interpretaciones derivadas de su uso. Los textos no constituyen asesoramiento médico, diagnóstico, prescripción terapéutica ni recomendación profesional personalizada. Las decisiones clínicas o personales deben adoptarse siempre bajo el criterio independiente de un profesional cualificado y basarse en fuentes oficiales actualizadas.

Ir a la versión móvil