
ISBN: 978-84-1142-437-0
© Beatriz Ascunce Recalde, Belén Borjabad Cuesta, Leyre Murugarren Malón, Rubén Martínez Arce, Ana Estíbaliz Armijo Pradales
DOI: https://doi.org/10.58842/RHKE3720
Resumen
Antecedentes: La evaluación y el manejo del dolor en el paciente pediátrico por parte de los profesionales de la salud durante la realización de procedimientos es de vital importancia para prevenir a corto y largo plazo las posibles consecuencias negativas en los niños. Aun así, hasta hace pocos años este tema pocas veces se tenía en cuenta.
Objetivo: El objetivo de esta revisión es describir las diferentes medidas tanto farmacológicas, como no farmacológicas utilizadas para disminuir el dolor producido por los procedimientos invasivos en niños/as.
Metodología: Se ha llevado a cabo una revisión narrativa con metodología sistemática y búsquedas en PubMed, Web of Science, Dialnet y Cinahl. Se han seleccionado 26 artículos sobre la utilización de métodos farmacológicos y no farmacológicos para ver cómo abordan el problema del dolor agudo provocado por procedimientos invasivos menores en niños/as y la respuesta que ofrecen.
Resultados: Los resultados muestran que entre los métodos no farmacológicos empleados con los niños menores de dos años destacan: la lactancia materna, la succión no nutritiva y el cuidado piel con piel. A partir de los dos años, la distracción, la preparación, la hipnosis, las respiraciones profundas y la presencia de los padres son los métodos que se destacan.
Por lo que a las técnicas farmacológicas se refiere, el uso de los fármacos intranasales y las cremas tópicas son las técnicas más repetidas.
Conclusiones: Se demuestra que durante los procesos dolorosos de corta duración las medidas no farmacológicas son métodos analgésicos sencillos, seguros y de bajo coste. Por otro lado, el uso de los fármacos intranasales también ha resultado ser efectivo y seguro, reduce además el tiempo de administración de los medicamentos, el inicio de acción, el dolor debido a la inyección y la ansiedad de los pacientes y de sus padres.
Por último, se ha observado que la combinación de los dos tipos de estrategias es más efectiva que su uso por separado.
Palabras clave: Pain, Children, Invasive procedure
Introducción
El dolor en la edad pediátrica ha sido durante mucho tiempo un gran olvidado y se ha tratado de modo inadecuado (Vidal A, 2005). La falta de conocimiento sobre la fisiología del dolor en los niños desencadenó falsos mitos sobre su insensibilidad. Esto se debía a la presunta inmadurez del sistema nervioso central de los lactantes, la rápida recuperación de los niños, las supuestas complicaciones derivadas del uso de medicamentos anestésicos y analgésicos y a la difícil evaluación de los síntomas en estas edades (Bragado C, 1996).
Todo esto llevó a que el establecimiento de unas pautas para la prevención del dolor en esta etapa no fuera un tema de vital importancia (C.Fantacci, 2018).
Sin embargo, hoy se sabe que cualquier patología o evento terapéutico que provoca dolor en el adulto, lo produce también en el niño e incluso en el recién nacido prematuro. A partir de la semana 24 de gestación, se puede considerar finalizado el desarrollo de las vías nociceptivas del feto. Por tanto, todo proceso que implique dolor en el niño debe ser tratado (Susana Suarez Sanz, 2002).
Deberemos tener en cuenta, además, que el entorno hospitalario puede ser considerado como una amenaza para los niños. Por una parte, les falta familiaridad con el entorno y con los procedimientos médicos y por otra les provocan incertidumbre, miedo e impotencia (William H.C, 2016).
Teniendo en cuenta que los procedimientos invasivos con fines terapéuticos o diagnósticos en la práctica diaria en pacientes pediátricos son muy frecuentes (Blanca T, 2019), estos pueden llegar a ser dolorosos y producirles elevada ansiedad (Jose D, 2021).
Estos dos factores pueden llegar a impedir la realización de cualquier procedimiento por mínimamente invasivo que sea, si los pacientes tienen un comportamiento poco cooperativo y las emociones hacia el personal sanitario son negativas, la percepción del dolor aumentará (William H.C, 2016). Y es que los niños viven con ansiedad incluso los procedimientos menores, entre los que destacan, las inmunizaciones, la extracción de sangre, la colocación de un acceso venoso, etc (C. Fantacci, 2018).
En urgencias y hospitalizaciones pediátricas, hasta un 77% de los niños sufren dolor, incluso aquellos sin enfermedades subyacentes (Gaglani A, 2018). Además, se ha observado que el 59,4% de los lactantes sometidos a procedimientos invasivos experimentan dolor moderado o intenso (Nieto García A, 2016). A pesar de que varios estudios han demostrado que hasta un 77% de los niños sufren dolor, es preocupante que hasta el 22% de los pacientes pediátricos no reciban ningún tipo de intervención para aliviarlo (Leyva Carmona Moises, Raquel Torres Luna, 2019).
Según los estudios que Viveka A (2022) realizó en Suecia, el 43% de los niños afirmaron experimentar dolor durante los procedimientos invasivos, mientras que en el 58% de los casos los métodos no farmacológicos habían ayudado a su alivio (Viveka A, 2022).
Por último, si tenemos en cuenta que la Carta Europea de los derechos de los niños hospitalizados incluye: el derecho a no recibir tratamientos médicos inútiles y a no soportar sufrimientos físicos y morales que puedan evitarse. De ahí, la importancia de buscar estrategias encaminadas a disminuir el dolor y la ansiedad en estos pacientes (Sociedad Española de Urgencias de Pediatría 2019).
Dolor
Las teorías que explican el dolor y las definiciones que se han dado, han evolucionado a lo largo del tiempo.
Antiguamente el dolor se contemplaba como una sensación que respondía directamente a un daño o agresión tisular.
En la actualidad las dos más relevantes son la teoría de la especificidad y la teoría del control de la puerta. La primera, fue el modelo pionero explicativo del dolor.
Este se consideró resultado final de un proceso, donde la magnitud del daño tisular o la estimulación dolorosa, eran proporcionales a la respuesta del dolor. La segunda, dice que la experiencia del dolor está modulada por la médula, regulando el paso de los impulsos nociceptivos hacía centros nerviosos superiores (L.T.O. J. Olivo Navarrete Castillo, 2012).
Melzack y Cassey definieron al dolor como “una experiencia perceptiva tridimensional, con una vertiente sensorial (discriminativa), una vertiente afectiva (motivacional) y una vertiente cognitiva (evaluativa)” (L.T.O. J. Olivo Navarrete Castillo, 2012).
En el año 2020, la International Association for the Study of Pain (IASP) definió el dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable, similar o asociada a un posible daño tisular, que contiene componentes sensoriales, emocionales, cognitivos y sociales. La IASP estableció seis puntos importantes:
- El dolor es una experiencia personal y subjetiva
- El dolor y la nocicepción no son sinónimos ya que la actividad de las neuronas sensoriales no puede provocar exclusivamente el dolor
- Las personas aprenden a entender el concepto del dolor a través de sus experiencias personales
- Cuando una persona manifiesta dolor, es importante respetarlo y no juzgarlo
- Aunque el dolor generalmente cumple una función adaptativa, puede tener efectos adversos sobre la función y el bienestar social y psicológico
- La incapacidad para comunicar no impide la experiencia del dolor
Según la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (2019), el dolor dependiendo de su duración, lo podemos clasificar, en dolor agudo (inmediato), dolor crónico, hiperagudo e irruptivo.
El dolor hiperagudo es aquel provocado por procedimientos terapéuticos y/o diagnósticos, quirúrgicos o no, cuya duración es de minutos u horas.
Si tenemos en cuenta que “La mayor parte del dolor es iatrogénica, resultado de procedimientos diagnósticos y terapéuticos” (Dinerstein A, Brundi 1998), los profesionales sanitarios deben buscar formas para minimizarlo.
Índice
INTRODUCCIÓN
- 1. Dolor
- 2. Valoración del dolor en niños
- 3. Procedimientos invasivos
JUSTIFICACIÓN
OBJETIVOS
- Objetivo principal
- Objetivos específicos
MÉTODOS
- Diseño
- Estrategia de búsqueda
- Criterios de inclusión y exclusión
- Selección de artículos
- Extracción de datos
- Análisis de datos
RESULTADOS
MÉTODOS NO FARMACOLÓGICOS
- Medidas ambientales
- Medidas físicas
- Medidas orales/gustativas
- Medidas cognitivas
- Medidas conductuales
MÉTODOS FARMACOLÓGICOS
- Anestesia tópica
- Sedación
DISCUSIÓN
CONCLUSIONES
LIMITACIONES
BIBLIOGRAFÍA