
ISBN: 978-84-1142-982-5
© BEATRIZ DE LA IGLESIA IGLESIAS
https://doi.org/10.58842/UCLY9039
Resumen
Introducción: El ejercicio terapéutico es el método de fisioterapia destinado a la realización de movimientos, posturas y acciones corporales que se aplica con el fin de incrementar el nivel de salud y la percepción de bienestar. El ejercicio terapéutico se aplica a sujetos con cáncer de mama para reestablecer la funcionalidad del miembro superior afectado. No obstante, se desconocen los efectos que el ejercicio terapéutico produce en la fuerza, el linfedema y en la calidad de vida, como variables indicadoras del estado de la recuperación en los sujetos afectados.
Objetivo: Observar los efectos del ejercicio terapéutico en la funcionalidad del miembro superior y en la calidad de vida en sujetos que han sobrevivido al cáncer de mama.
Metodología: Se seleccionaron once estudios mediante la realización de una estrategia de búsqueda en las bases de datos electrónicas Medline, PEDro, Cochrane, ScienceDirect, Cinahl y Academic Search Complete, con las palabras clave “breast neoplasms”, “mastectomy”, “exercise therapy”, “exercise movement techniques”, “upper extremity”, “breast cancer lymphedema”, “pain”, “range of motion, articular”, “muscle strength”, “quality of life”.
Resultados: Se observaron mejorías en los sujetos con cáncer de mama que realizaron la intervención de ejercicio terapéutico en la movilidad, el dolor y la calidad de vida. En cambio, en la fuerza y en el linfedema existen controversias entre los autores de los distintos estudios que valoraron estas medidas de resultado.
Conclusión: El ejercicio terapéutico parece ser efectivo en la mejora de la funcionalidad del miembro superior concretamente en la movilidad, el dolor y la calidad de vida.
Palabras clave: “neoplasias de la mama”, “mastectomía”, “terapia por ejercicio”, “técnicas de ejercicio con movimientos”, “miembro superior”, “linfedema del cáncer de mama”, “dolor”, “rango del movimiento articular”, “fuerza muscular”, “calidad de vida”.
Introducción
El cáncer de mama se inicia en la parte interna de los conductos a causa de la alteración de las células que se expanden en una zona específica a través del medio linfático y hematógeno mediante el sistema sanguíneo (Arroyo, Martín, y Álvarez-Mon Soto, 2017).
Este tipo de cáncer es el más habitual en mujeres, y se estima que 1 de cada 8 o 10 lo desarrollará a lo largo de su vida. La incidencia es de 15.000 nuevos casos diagnosticados por año y la mortalidad en el sexo femenino es de 6.000 casos, ocupando este tumor la segunda posición en mortalidad, después de las patologías cardiacas. Por otro lado, este tipo de tumor es diagnosticado en personas de edades comprendidas entre los 35 y los 80 años siendo más frecuente entre los 45 y los 65 (Martín, Arroyo, Villalobos, y Álvarez de Mon Soto, 2013).
El origen del cáncer de mama se desconoce hasta el momento, pero destacan diversos componentes que pueden influir como es el caso de la edad, el ambiente (la nutrición, la masa corporal, la realización de ejercicio físico, la ansiedad, el hábito tabáquico, el alcohol o las radiaciones), la genética o las hormonas (Merino, Torres, y Ros, 2017; Zapardiel y Schneider, 2009).
El diagnóstico de confirmación del cáncer de mama se realiza con pruebas específicas tales como la mamografía, ecografía o la resonancia magnética (Fernández, 2017). Por otro lado, se distinguen varios tipos de cáncer de mama dependiendo de la zona que se encuentre afectada, destacando el carcinoma ductal como el más frecuente entre ellos, pero también es habitual el carcinoma lobular y el cáncer inflamatorio (Paseiro, Mourelle, Veiras, y Silva, 2006).
Los tratamientos que se aplican a los pacientes que padecen cáncer de mama pueden ser locales, como el tratamiento quirúrgico y la radioterapia (en adelante, RDT) o aplicados a nivel sistémico como la quimioterapia (en adelante, QMT), la terapia dirigida y la terapia endocrina (Runowicz et al., 2016). Todos estos abordajes para tratar el carcinoma mamario conllevan unos efectos específicos que afectan limitando de una u otra manera a los pacientes que se someten a ellos.
Las secuelas más frecuentes que surgen tras la RDT son: cansancio, sensibilidad, molestias en la piel y disminución de la fuerza del miembro afectado. Los efectos causados por la QMT en el cáncer de mama son: alteraciones neuropáticas, cognitivas, sexuales, patologías óseas, cansancio, incremento del peso corporal, además de la caída del cabello. El tratamiento hormonal puede aumentar la probabilidad de padecer tumores ginecológicos, patologías óseas o dolores musculares. Y, las secuelas producidas por la terapia dirigida pueden causar patologías cardiacas, tristeza, nerviosismo y problemas sexuales (Runowicz et al., 2016).
Los sujetos que han sido intervenidos quirúrgicamente para erradicar el cáncer de mama sufren con bastante frecuencia alteraciones en la extremidad superior del lado afecto, como disminución de la fuerza, limitación de la movilidad de la articulación glenohumeral, dolencia, linfedema y hormigueo en esa región (Rietman et al., 2003).
Los resultados que se mostraron a través de una revisión sistemática que analizó las dificultades de la extremidad superior tras el tratamiento quirúrgico y la RDT fueron: limitación de la movilidad del hombro, la disminución de la fuerza, la dolencia del miembro superior (en adelante, MS) y del linfedema (Lee, Kilbreath, Refshauge, Herbert, y Beith, 2008). Por otro lado, muchos sujetos que han padecido cáncer de mama presentan complicaciones a nivel de la funcionalidad de la extremidad superior, que reducen su calidad de vida diaria (Ahmed, Prizment, Lazovich, Schmitz, y Folsom, 2008).
Los expertos recomiendan que el fisioterapeuta debe formar parte del equipo multidisciplinar que aborda las secuelas provocadas por los tratamientos del cáncer de mama (McAnaw y Harris, 2002). La rehabilitación multidisciplinaria que se aplica a estos sujetos es pautada por un médico especializado y comprende toda la fase de recuperación, desde la etapa inmediatamente posterior tras la intervención hasta la etapa total de restablecimiento (Khan et al., 2012).
El Instituto Americano de Medicina Deportiva, en inglés “American College of Sports Medicine”, tras una revisión de 85 ensayos clínicos, recomienda a los sujetos afectados de cáncer de mama realizar intervenciones directas sobre la actividad física y los cambios en el estilo de vida para mejorar la calidad de vida, y minimizar los efectos adversos relacionados con los tratamientos del cáncer. Además de ello, los expertos indican la práctica de ejercicio físico de manera segura, tanto en fase de tratamiento adyuvante como habiendo finalizado este (Schmitz et al., 2010).
Los beneficios del ejercicio físico han sido analizados en distintos estudios cuestionándose su eficacia para el tratamiento del linfedema, el dolor, la fuerza, las
limitaciones de movilidad del miembro superior (en adelante, MS) y la calidad de vida de los supervivientes al cáncer de mama. En el año 2010, tras una revisión sistemática de 24 ensayos clínicos se observó que los cambios que se produjeron entre los grupos de participantes que realizaron programas de rehabilitación mediante ejercicio físico fueron insignificantes, frente a aquellos a los que se les pautaron otros tratamientos (McNeely et al., 2010).
En los últimos años, el ejercicio terapéutico es el método de fisioterapia destinado a la realización de movimientos, posturas y acciones a través del cuerpo con el fin de disminuir los componentes de riesgo a nivel de la salud, incrementar el nivel de salud, así como también la preparación a nivel físico y la percepción de bienestar (Kisner y Colby, 2010). El fisioterapeuta es la figura sanitaria encargada de diseñar y monitorizar el plan de ejercicio terapéutico dirigido a la recuperación de los pacientes en el ámbito cardiorrespiratorio o musculoesquelético, entre otros (RDL 1001/2002, de 27 de septiembre).
El ejercicio terapéutico consiste en un conjunto de acciones de recuperación para restablecer la movilidad, eliminar la debilidad, la molestia y el linfedema de la extremidad superior además de recuperar su funcionalidad. Se basan en la realización de actuaciones de forma activa, activa-asistida o pasiva para la movilidad del segmento afectado, además de estiramientos, movilizaciones destinadas a tonificar esa región, mejorar la amplitud y el rango articular (Kisner y Colby, 2010).
La prescripción de ejercicio terapéutico para los supervivientes al cáncer de mama tiene como objetivo restablecer la fuerza, mejorar la limitación de la movilidad de la extremidad superior y reducir la molestia de esa región. La pauta de aplicación del ejercicio terapéutico es durante una fase larga, concretamente entre seis o doce meses después de finalizar la intervención quirúrgica (Box, 1998; Box, Reul-Hirche, Bullock- Saxton, y Furnival, 2002; Harris et al., 2001).
Según la última revisión sistemática en relación a los sujetos que han realizado tratamiento de recuperación después del cáncer de mama, el ejercicio terapéutico es una herramienta eficaz para mejorar la movilidad del MS afectado y, según uno de los estudios incluidos en esta revisión también parecen producirse mejoras respecto al dolor (De Groef et al., 2015). Sin embargo, los resultados de esta revisión sistemática reflejan limitaciones en las pautas y valoración de los programas de ejercicio terapéutico; el tipo de ejercicio, periodo de inicio del programa en relación a la cirugía del cáncer de mama y el procedimiento de medición de resultados. A su vez, no se han analizado los efectos que el ejercicio terapéutico produce en la fuerza, en el linfedema y en la calidad de vida, como variables indicadoras del estado de la funcionalidad en esta extremidad (De Groef et al., 2015).
Índice
1. RESUMEN
2. ABSTRACT
3. INTRODUCCIÓN
4. OBJETIVO
5. MATERIAL Y MÉTODOS
- 5.1 Selección de los estudios
- 5.2 Estrategia de búsqueda
6. RESULTADOS
- 6.1 Características de los participantes
- 6.1.1 Ámbito de estudio
- 6.2 Descripción de los programas de ejercicio terapéutico
- 6.3 Medidas de resultado
- 6.3.1 Resultados en la movilidad
- 6.3.2 Resultados en la fuerza
- 6.3.3 Resultados en el dolor
- 6.3.4 Resultados en el linfedema
- 6.3.5 Resultados en la calidad de vida
- 6.3.6 Otros resultados
7. DISCUSIÓN
8. CONCLUSIÓN
9. REFERENCIAS
10. APÉNDICES