
ISBN: 979-13-7043-069-6
© Youness El Harchaoui Ghoula
https://doi.org/10.58842/WWXT3955
Resumen
Introducción: Las úlceras venosas son un importante problema de salud con un gran impacto socioeconómico y sanitario. El uso del ultrasonido se ha descrito como una herramienta útil y complementaria en el tratamiento de las úlceras venosas, aunque en la actualidad no se dispone de un protocolo definitivo.
Objetivo: Examinar la evidencia científica sobre la efectividad de la aplicación de la terapia por ultrasonido en el abordaje de las úlceras venosas.
Metodología: Realizamos una búsqueda bibliográfica en las bases de datos PubMed, Scopus, Web of Science, Science Direct, PEDro y The Cochrane Library entre Febrero y Abril de 2020. La calidad metodológica y la puntuación de validez interna de cada estudio se evaluaron mediante la escala PEDro. Para la síntesis de datos, utilizamos el método cualitativo del Grupo Cochrane.
Resultados: De un total de 36 artículos, 8 cumplieron los criterios de elegibilidad y fueron analizados en profundidad. Obtuvimos una puntuación en PEDro entre 4-8 y en la validez interna entre 3-5. Tres artículos obtuvieron una calidad limitada y cinco una calidad moderada. La mayoría apoyan la aplicación del ultrasonido como un tratamiento eficaz de las úlceras venosas, pero hubo heterogeneidad entre los sujetos y las metodologías.
Conclusión: La literatura científica sobre la efectividad de la aplicación del ultrasonido terapéutico en la patología vascular muestra tener una evidencia limitada y el número de ensayos clínicos sigue siendo muy escaso. Se requieren estudios futuros con diseños de investigación más sólidos que exploren los beneficios a corto y largo plazo de esta terapia.
Palabras Clave: Terapia por Ultrasonido, Cicatrización de Heridas, Modalidades de Fisioterapia, Úlcera Venosa, Insuficiencia Venosa, Revisión Sistemática.
Key words: Ultrasonic therapy, Wound healing, Physical therapy modalities, Leg ulcer, Venous insufficiency, Systematic review.
Introducción
Las úlceras venosas (UV) son heridas que se presentan en las extremidades inferiores, pueden ser desencadenadas por diversos factores como son las alteraciones vasculares, metabólicas y hematológicas, siendo la principal causa la insuficiencia venosa crónica (IVC).
La IVC se define como una enfermedad vascular periférica, desde el punto de vista fisiopatológico se puede producir por una obstrucción del sistema venoso (superficial y profundo), que da lugar a un reflujo sanguíneo, una hipertensión venosa y un deterioro de las válvulas venosas. Las lesiones cutáneas que se producen en la IVC se desarrollan como consecuencia de la hipertensión venosa, el edema y la inflamación de la piel, lo que produce finalmente la ulceración del tejido cuya expresión máxima son las UV, que representan, aproximadamente el 70-90% del total de las úlceras de los miembros inferiores.
La sintomatología de las UV se asocia con pesadez en las piernas, dolor, venas varicosas, limitaciones en la deambulación, exudación, mal olor e incluso complicaciones como las infecciones y, por tanto, tienen un impacto negativo sobre la salud y calidad de vida de las personas que las padecen. Las úlceras se localizan a nivel de los miembros inferiores, comúnmente en la zona perimaleolar, presentando una forma irregular y bordes bien definidos. Normalmente quedan delimitadas a un plano subcutáneo, a menos que, debido a una infección se produzca la destrucción de tejidos más profundos.
La clasificación de las UV, como manifestación severa de la IVC está relacionada con la complejidad de su fisiopatología, siendo relevante la duración de la úlcera y la presencia de infección.
Los principales factores de riesgo asociados con la aparición de las UV son la presencia de enfermedades concomitantes como la diabetes, antecedentes familiares de enfermedad venosa, la edad y la trombosis venosa profunda previa.
Desde el punto de vista epidemiológico, cada año hay un incremento de personas que padecen IVC, afectando entre el 5-10% de la población general. En España, entre el 68,6-71% de las personas que acuden a los servicios médicos de atención primaria presentan síntomas de IVC. La prevalencia de las UV en Europa y EEUU es del 1% en la población general, ascendiendo a un 3-5% en las personas mayores de 80 años.
Desde el punto de vista demográfico, las UV son un problema que afecta principalmente al adulto mayor, tiene su mayor pico de incidencia entre los 60 y 80 años, aunque un 22% de los pacientes tienen su primer episodio antes de los 40 años y un 13% antes de los 30 años. En cuanto al sexo, se observa un leve predominio del sexo femenino con una relación mujer/hombre de 1,6:1.7 Teniendo en cuenta los tiempos de curación de las úlceras, se estima que el 60% mejora en 6 meses, un 33% en un año y el 7% de los casos nunca termina de cicatrizar. A pesar de que las heridas producidas en las UV suelen curarse en un año, hay un 70% de recurrencias tras recibir el tratamiento dentro de los tres primeros meses de curación. Todo ello hace que las UV constituyan un importante problema de salud pública, con una gran morbilidad asociada y un gran impacto sobre la economía y los sistemas sanitarios.
El abordaje principal de las UV no complicadas, es un tratamiento conservador mediante terapia compresiva, con la aplicación de un vendaje de alta compresión (40mmHg) graduado para producir una disminución del edema y el reflujo venoso retrógrado, favorecer la oxigenación de los tejidos, estimular la fibrinólisis y el flujo venoso en dirección proximal aplicando una fuerza externa adecuada que comprime gradualmente la extremidad afecta.
También se pueden utilizar otras terapias coadyuvantes como el vendaje de compresión neumático intermitente, la terapia tópica mediante coberturas de espumas de poliuretano, hidrocoloide o alginato de calcio. En el caso de pacientes con úlceras complicadas (gran extensión, gran compromiso vascular) se pueden utilizar procedimientos quirúrgicos de revascularización y de cicatrización. Para evitar la recurrencia de la úlcera se recomienda el uso de medias de compresión elásticas.
Otras terapias físicas complementarias utilizadas para el tratamiento de las UV son: la bioestimulación por láser, las ondas de choque extracorpóreas, la magnetoterapia de baja frecuencia y el ultrasonido terapéutico (US).
En este sentido, se describe la aplicación del US con fines medicinales a partir de 1940. Desde el punto de vista de la evidencia científica, durante las últimas cuatro décadas se han desarrollado estudios para conocer la efectividad del US en el tratamiento de las UV, basados en los conocidos efectos beneficiosos de esta modalidad terapéutica en las diferentes fases de regeneración de los tejidos. El US es una forma de energía mecánica generada por un transductor que produce vibración u oscilación en los tejidos por encima de la percepción sonora humana. Una vez penetran las ondas acústicas en el tejido, generan efectos biofísicos favorables.
Los principales mecanismos de acción del US son: la cavitación y el microflujo acústico. La cavitación es la formación de burbujas microscópicas de gas por compresión y descompresión, que puede causar cambios en la actividad celular del tejido. Las ondas ultrasónicas que emite el US, generan el desplazamiento de iones y moléculas creando movimientos de fluidos, alrededor de las células. Estos mecanismos de acción producen la estimulación de la actividad fibroblástica (regeneración tisular) con la disminución del proceso inflamatorio y la angiogénesis, cambios en la permeabilidad de la membrana, aumento de síntesis de colágeno y fibrinólisis.
Para calcular la dosis efectiva al aplicar la terapia ultrasónica en el tratamiento de las UV, se deben tener en cuenta parámetros como la potencia (W/cm2), frecuencia (KHz o MHz), modalidad (continua o pulsátil), duración del tratamiento y área de radiación efectiva (ERA).
En cuanto a las técnicas de aplicación del US en el tratamiento de las UV, si se utiliza el US de alta frecuencia (1-3MHz) se describen 3 técnicas: alrededor de la herida, por contacto directo o por contacto indirecto (subacuático). Los efectos térmicos que genera el US de alta frecuencia dan lugar a un incremento de la temperatura alrededor del tejido de unos 3ºC y una mejora del flujo sanguíneo, acelerando la cicatrización de las heridas.
Cuando se utiliza el US de baja frecuencia (20-120KHz) se puede aplicar la técnica de contacto indirecto (subacuática) o de ligero contacto con solución salina. Los efectos no térmicos que genera el US de baja frecuencia se utilizan para favorecer la curación de heridas agudas y crónicas; desbridamiento y reducción de bacterias. Estudios sobre el US de baja frecuencia han demostrado que incrementa la tasa de curación de heridas recalcitrantes causado por la fibrinólisis (desbridamiento efectivo), se producen efectos antimicrobianos y destrucción de biopelículas debido a la cavitación transitoria generada en la superficie de la herida.
Por lo tanto, la evidencia científica sugiere que la aplicación del US en diferentes niveles de frecuencia, intensidad y modalidad; con diferentes métodos y técnicas de tratamiento como el desbridamiento puede ser un tratamiento eficaz de las UV, destacando principalmente su efecto favorecedor de la cicatrización de las heridas. Además, se plantea como un tratamiento de fácil aplicación, bajo coste y mínimamente invasivo.
Índice
1. INTRODUCCIÓN
2. JUSTIFICACIÓN
3. OBJETIVOS
- 3.1 Objetivo principal
- 3.2 Objetivos específicos
4. METODOLOGÍA
- 4.1. Estrategia de búsqueda bibliográfica
- 4.2. Criterios de selección
- 4.3. Evaluación de calidad metodológica
- 4.4. Criterios de evaluación de los resultados
5. RESULTADOS
- 5.1. Selección de estudios
- 5.2. Evaluación de la calidad metodológica
- 5.3. Características de los estudios seleccionados
- 5.4. Resumen de los ensayos clínicos
6. DISCUSIÓN
7. CONCLUSIONES
- 7.1. Limitaciones del estudio
- 7.2. Prospectivas de futuro
8. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS