
ISBN: 978-84-1142-814-9
© Ariadna Magdaleno Sobrido.
https://doi.org/10.58842/RRQR5404
Resumen
Introducción: La alimentación complementaria se inicia habitualmente hacia los 6 meses de vida, recomendándose hasta esa fecha la lactancia materna exclusiva. Antiguamente, solo se conocía el método tradicional: el adulto prepara purés y/o preparados infantiles, administrándoselo al niño. Surge un método innovador; el Baby-Led Weaning (BLW): el niño dirige su propia alimentación y en lugar de triturados, la presentación de sus comidas son alimentos sólidos hervidos cortados en tiras fácilmente manejables.
Objetivo: Comparar la eficacia nutricional, el riesgo de ahogamiento-asfixia, ingesta y depósitos de hierro, IMC y peso corporal en ambos grupos de alimentación complementaria a estudio: BLW y alimentación con cuchara o spoon feeding (SF).
Material y métodos: Se realizó una búsqueda en diferentes bases de datos: Cinhal, PubMed, EMBASE (Scopus), Cochrane e IBECS y se seleccionaron aquellos estudios que comparan el BLW con el SF. Los estudios recogidos son ensayos clínicos aleatorizados o no aleatorizados y estudios de cohortes.
Resultados: Se seleccionaron 20 estudios para esta revisión. No se encontraron diferencias significativas entre ambos grupos en el riesgo de ahogamiento-asfixia, ingesta y depósitos de hierro, IMC ni peso corporal. Aunque en los estudios observacionales se examinó una asociación entre alimentación con SF y mayor riesgo de sobrepeso- obesidad, en el análisis global, incluyendo el único ensayo clínico disponible, no se observaron diferencias.
Conclusiones: Estudios y evidencias afirman que la alimentación dirigida por el bebé es un método seguro y suficiente. No aumenta el riesgo de déficit de hierro, o asfixia y podría tener beneficios sobre el riesgo de sobrepeso.
Key words: Infant, Baby-Led Weaning, Auto weaning, self-weaning.
Introducción
La Organización Mundial de la Salud, define la alimentación complementaria como “el proceso que comienza cuando la leche materna por sí sola ya no es suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales del lactante y, por tanto, se necesitan otros alimentos y líquidos además de la leche materna”.
Según esta entidad, los niños deben recibir lactancia materna exclusiva durante sus primeros seis meses de vida para desarrollarse, crecer y adoptar un buen estado de salud. Finalizado este periodo de tiempo, tras la maduración del organismo a nivel renal, neurológico, gastrointestinal e inmune, se debe comenzar con la alimentación complementaria para así poder satisfacer todas las demandas nutricionales del niño en cada uno de los momentos de su desarrollo y crecimiento.
Aproximadamente, el paso de lactancia materna exclusiva a alimentación complementaria es una etapa que comienza desde los seis hasta los dieciocho e incluso los veinticuatro meses de edad. Es un periodo muy delicado, puesto que es en esta fase cuando los niños entran en un periodo de riesgo de malnutrición (leve o grave). Además, este periodo participa en el incremento de la prevalencia de malnutrición mundial en niños menores de cinco años.
Independientemente del método de alimentación complementaria a llevar a cabo, los alimentos deben ser, tanto apropiados como inocuos para el bebé. Además, deben ser suficientes; con consistencia, variedad y cantidades adecuadas. La preparación de estos es de vital importancia; hay que restringir los microorganismos y agentes dañinos para el bebé, además de cuidar la textura y tipo de alimentos; siempre acordes a su edad.
Durante el último siglo, tradicionalmente la manera de introducir alimentos a los niños era mediante la alimentación con cuchara de alimentos infantiles preparados o spoon feeding (SF) en inglés. Este método consiste en la administración de alimentos en formas semilíquidas, purés o papillas a bebés por un adulto mediante una cuchara. Este es un modelo alimentario rígido; es decir, se le impone al bebé qué, cuándo y cuánto come.
Esta última década, aparece en Reino Unido y Nueva Zelanda un nuevo movimiento de alimentación complementaria; el Baby-led Weaning (BLW) o destete dirigido por el bebé, en castellano. Este es completamente opuesto al método anteriormente citado; se basa y fomenta que sea el propio niño quien se alimente. A los lactantes se les presentan porciones de comida con tamaño y forma adecuadas; de manera que ellos puedan cogerlos y llevárselos a la boca.
A diferencia del método de cuchara, en el BLW son los padres los que determinan qué alimentos y los niños los que decretan cuánta cantidad y a qué ritmo comen. Los alimentos empleados en el BLW y SF son los mismos; únicamente varía la consistencia; es por esto por lo que los niños alimentados con BLW también toman frutas, verduras, carne, lácteos, etc., generalmente cortados de manera alargada y estrecha.
Tras la aparición del BLW, se desarrolla el método Baby-led Introduction to SolidS; BLISS en inglés; una versión modificada del BLW. Con BLISS, se sigue la misma esencia: el lactante come con las manos sin la intervención de un adulto. La única diferencia es que BLISS se centra y hace hincapié en el fomento del consumo de alimentos con abundante cantidad de hierro.
En cuanto a la epidemiología, un estudio en Nueva Zelanda (Cameron y cols., BMJ, 2013) alega que la mayoría de las familias optaron por el SF, seguidos de BLW + purés (21%) y, por último, el 8% de la muestra neozelandesa adoptaron BLW estricto. Por otro lado, en Reino Unido, el 27,4% de la población alimentaba a sus hijos con purés, el 35,5% seguía BLW estricto y el resto se encontraba a caballo entre BLW y SF. En nuestro país, poco más de la mitad de la muestra de un estudio realizado (40 mujeres) había oído hablar del BLW y solo el 17% lo llevaba a cabo; bien sea estricto o mixto.
Al ser un modelo tan novedoso, en muchos lugares no es conocido y es por esto por lo que no es practicado. Además, muchos padres alegan que tienen miedo a que el niño se asfixie o se sienten inseguros ante la poca información que disponen sobre esta práctica tan innovadora. Por último, cabe destacar las discrepancias entre las opiniones de expertos sobre la materia.
Índice
1.- RESUMEN
2.- INTRODUCCIÓN
3.- MATERIAL Y MÉTODOS
4.- RESULTADOS
5.- DISCUSIÓN
6.- CONCLUSIONES
7.- AGRADECIMIENTOS
8.- BIBLIOGRAFÍA
9.- ANEXO