Índice
- Análisis de la situación de la implementación de medidas de Control de Infecciones y Prevención (IPC) globalmente
- CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN
- CAPÍTULO 2. EL PROBLEMA DE LA ATENCIÓN INSEGURA DERIVADA DE LAS INFECCIONES ASOCIADAS A LA ATENCIÓN SANITARIA (HAIS) Y LA RESISTENCIA A LOS ANTIMICROBIANOS (AMR)
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ISBN: 978-84-1142-541-4
© Celina Balint Ilie, David Galindo Rodríguez
https://doi.org/10.58842/BBLU5968
Análisis de la situación de la implementación de medidas de Control de Infecciones y Prevención (IPC) globalmente
Implementación del IPC a nivel nacional
Durante los años 2020-2021, según el sistema diseñado para seguir el avance de los países hacia la implementación del plan de acción mundial contra la resistencia antimicrobiana (la Encuesta de Autoevaluación de Resistencia a los Antimicrobianos de la Tripartita o TrACSS), de 162 países que proporcionaron datos, el 11% declaró no poseer un programa de IPC o un plan de acción y un 54% indicó que poseían programas de IPC nacionales o planes de acción que no se habían implementado, o que se implementaban solo en ciertas instalaciones sanitarias. Únicamente el 34% de los países reportó tener un programa de IPC aplicado en todo el territorio nacional, y de estos, solo el 19% contaba con un sistema para evaluar su eficacia y cumplimiento.
CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN
¿Qué es el control y la prevención de las infecciones?
La prevención y control de infecciones (IPC) es una disciplina tanto clínica como de salud pública que se fundamenta en un método práctico y empírico. Esta disciplina busca proteger a pacientes, trabajadores de salud y visitantes de las instalaciones médicas de infecciones prevenibles, incluidas las ocasionadas por patógenos resistentes a los antimicrobianos, que se contraen durante la atención sanitaria.
El IPC es una estrategia comprobada para detener la propagación de riesgos infecciosos, pero su implementación demanda apoyo a nivel programático, institucional, financiero y cognitivo. Un IPC eficaz necesita de acciones continuas en todas las instancias del sistema de salud, desde los formuladores de políticas hasta los administradores de las instalaciones, los profesionales de la salud y otros actores relevantes, incluyendo a los usuarios de servicios de salud y sus familiares.
Asimismo, el IPC es esencial para la resiliencia y la preparación del sistema de salud. La pandemia de COVID-19 resaltó no solo la necesidad de proteger mediante el IPC a los pacientes y trabajadores de la salud, sino también el rol esencial que juegan las instalaciones de salud en la gestión de enfermedades infecciosas emergentes.
La Organización Mundial de la Salud y la comunidad internacional de expertos y organizaciones dedicadas al IPC han definido los componentes clave de programas de IPC efectivos y estándares básicos de IPC (denominados «requisitos mínimos»), junto con estrategias de aplicación efectivas. El IPC se sustenta también en una base científica que incluye enfermedades infecciosas, epidemiología, ciencias sociales y de implementación, ingeniería y el fortalecimiento de los sistemas de salud. Por lo tanto, todas las personas que participan en el programa de IPC a nivel nacional, subnacional (regional) y de las instalaciones deben ser competentes, con los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para ejercer de manera segura y ética como profesionales del IPC.
CAPÍTULO 2. EL PROBLEMA DE LA ATENCIÓN INSEGURA DERIVADA DE LAS INFECCIONES ASOCIADAS A LA ATENCIÓN SANITARIA (HAIS) Y LA RESISTENCIA A LOS ANTIMICROBIANOS (AMR)
¿Con qué frecuencia se adquieren infecciones en la atención sanitaria?
En 2017, se calculó que en los países de ingresos altos (HIC), aproximadamente uno de cada diez pacientes experimentaba un evento adverso durante su atención en hospitales. Esta proporción era considerablemente más alta en los países de ingresos bajos y medios (LMIC). Las infecciones contraídas durante la atención médica constituyeron los eventos adversos más comunes, destacando principalmente las neumonías y las infecciones en el área de cirugía. Por ejemplo, el Estudio Iberoamericano de Eventos Adversos, realizado en 2011, calculó que la tasa de eventos adversos en países como Argentina, Colombia, Costa Rica, México y Perú alcanzaba el 20%. Un estudio adicional sobre eventos adversos en LMIC mostró que la frecuencia de estos eventos variaba entre los países, desde un 2.5% hasta un 18.4%. Cerca del 30% de estos eventos adversos resultaron en la muerte del paciente en 2012. De acuerdo con una revisión publicada en 2018, las infecciones asociadas a la atención sanitaria (HAIs) se posicionaron como el tercer tipo más común de evento adverso a nivel mundial; los errores en procedimientos quirúrgicos fueron los más habituales, representando el 40% de todos los eventos adversos. En el Estudio de Resultados Quirúrgicos en África, se identificó que la infección era la complicación más frecuente postoperatoria.
En relación con los eventos adversos, hasta un 83% (con un promedio del 51%) podrían haberse prevenido fácilmente.
La falta de sistemas de vigilancia de HAIs en muchos países, especialmente en los LMIC, obstaculiza las estimaciones globales sobre la frecuencia de estas infecciones. Estos cálculos también se ven afectados por la subnotificación, la baja calidad de los datos y la ausencia de una metodología y protocolos estandarizados.
El informe de 2011 de la OMS sobre la carga global de infecciones asociadas a la atención sanitaria en entornos endémicos reveló que las infecciones del sitio quirúrgico eran el tipo más común de HAI en hospitales en los países de ingresos medios y bajos (LMIC), presentando un nivel de riesgo considerablemente más alto que en los países de ingresos altos (HIC). En Europa y Estados Unidos, estas infecciones también ocuparon el segundo lugar entre las HAI más frecuentes.
De acuerdo con una revisión sistemática de literatura entre 1995 y 2015 sobre infecciones en sitios quirúrgicos en LMIC, se encontró que la tasa de incidencia combinada era del 5.9% (intervalo de confianza del 95% (IC) 4.8–7.1) por cada 100 intervenciones quirúrgicas y 11.2 por cada 100 pacientes operados (IC del 95% 9.7– 12.8), mostrando variaciones significativas según el tipo de procedimiento quirúrgico (datos no publicados de la OMS). La incidencia de estas infecciones después de una cesárea en LMIC fue del 11.7% (IC del 95%: 9.1–14.8), significativamente mayor que la reportada en Europa (2.9%) (23). Asimismo, la incidencia de infección en cirugías ortopédicas con prótesis fue del 9.7% (IC del 95% 5.3–15.3) en LMIC, comparado con el 0.7% (prótesis de rodilla) y 1.0% (prótesis de cadera) en Europa (datos no publicados de la OMS).
A nivel mundial, se considera que la cesárea es el factor de riesgo más significativo para infecciones maternas postparto. En África, hasta el 20% de las mujeres que se someten a una cesárea desarrollan una infección de la herida, lo que impacta negativamente en su salud y en su capacidad para cuidar adecuadamente de su hijo recién nacido.
En los países de la UE/EEE y en los de la Región Mediterránea Oriental de la OMS, las infecciones del tracto respiratorio fueron las HAI más comunes, seguidas por infecciones del sitio quirúrgico, infecciones del tracto urinario (representadas en igual medida) e infecciones del torrente sanguíneo (BSI).
Los pacientes de alto riesgo, como aquellos en unidades de cuidados intensivos (UCI), son especialmente susceptibles a adquirir infecciones de dispositivos implantados como catéteres urinarios o vasculares o a través de la ventilación mecánica invasiva. Estas infecciones pueden afectar a hasta el 30% de los pacientes en UCI, y su incidencia en LMIC es al menos tres veces mayor que en HIC. En un estudio multicéntrico realizado en 45 países de las regiones de las Américas, Europa, Mediterráneo Oriental, Sudeste Asiático y Pacífico Occidental de la OMS, la incidencia de infecciones asociadas a dispositivos en pacientes de UCI fue entre cinco y catorce veces superior a la de EE.UU. En particular en estos pacientes, aunque no exclusivamente, la infección puede progresar rápidamente a sepsis, un trastorno orgánico potencialmente mortal. La sepsis es una vía común final hacia la muerte derivada de numerosas enfermedades infecciosas a nivel global.
AMR en la atención de salud La difusión de microorganismos resistentes a los antimicrobianos constituye un desafío crucial en los ambientes de atención médica, y las intervenciones de IPC pueden jugar un papel significativo en reducir notablemente esta propagación, junto con diagnósticos precisos y una administración adecuada de antimicrobianos. En los países de la UE/EEE, los cinco patógenos más comunes que causan HAIs son Escherichia coli, Staphylococcus aureus, Enterococcus spp., Pseudomonas aeruginosa y Klebsiella spp. Otros patógenos habituales en los entornos de salud incluyen Candida spp., Acinetobacter spp. y Clostridium difficile.
Índice
ABREVIATURAS
CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO 2. EL PROBLEMA DE LA ATENCIÓN INSEGURA DERIVADA DE LAS INFECCIONES ASOCIADAS A LA ATENCIÓN SANITARIA (HAIS) Y LA RESISTENCIA A LOS ANTIMICROBIANOS (AMR)
CAPÍTULO 3. IMPLEMENTACIÓN DE LA PREVENCIÓN Y CONTROL DE LAS INFECCIONES A NIVEL NACIONAL
CAPÍTULO 4. IMPLEMENTACIÓN DEL CONTROL Y PREVENCIÓN DELAS INFECCIONES Y EL CUIDADO DE LA SALUD
CAPÍTULO 5. ACERCA DE LA HIGIENE DE MANOS
CAPÍTULO 6. ENFOQUE REGIONAL: ANÁLISIS DE SITUACIÓN, ACCIONES, BRECHAS Y DESAFÍOS EN LA IMPLEMENTACIÓN DE IPC
CAPÍTULO 7. IMPACTO ECONÓMICO DE LA PREVENCIÓN Y CONTROL DE INFECCIONES
BIBLIOGRAFÍA