
ISBN: 978-84-1142-977-1
© Claudia Casillas Pérez, María Sonsoles Cabello Pardos, Marta Hernández del Hierro
https://doi.org/10.58842/QOZM4705
Resumen
Contexto: El delirio es una complicación neuropsiquiátrica prevalente en las Unidades de Cuidados Intensivos, afectando a más del 40% de los pacientes mayores de 65 años. Este síndrome puede persistir tras el alta, con consecuencias como una mayor morbimortalidad, estancias hospitalarias prolongadas o deterioro cognitivo a largo plazo, lo que refuerza la necesidad de estrategias preventivas eficaces.
Objetivo: Analizar la evidencia científica sobre las principales estrategias no farmacológicas en la prevención del delirio en las Unidades de Cuidados Intensivos.
Métodos: Se ha realizado una búsqueda bibliográfica en PubMed, CINAHL, Scopus y Web of Science que incluye artículos entre los años 2020 y 2025, en inglés, portugués y español, utilizando los descriptores MeSH adaptados a cada base de datos.
Resultados: De un total de 65 artículos, han sido seleccionados únicamente 10 por cumplir con los criterios de búsqueda. La evidencia científica indica que las intervenciones no farmacológicas más eficaces en la disminución del delirio son las multicomponentes. No obstante, también señala la importancia del mantenimiento del sueño y la participación familiar de manera aislada. Se subraya el papel clave de la enfermería en la prevención, detección y manejo del delirio, aunque persisten barreras como la falta de formación específica y la ausencia de protocolos estandarizados.
Conclusiones: Las intervenciones multicomponentes son las estrategias no farmacológicas más efectivas en la prevención del delirio en UCI. En este contexto, el personal de enfermería supone un pilar fundamental en su aplicación, pero requiere la creación de protocolos estandarizados y programas de formación específicos para garantizar una atención de calidad.
Palabras claves: Prevención del delirio; Estrategias no farmacológicas; Unidades de Cuidados Intensivos; Papel de la Enfermería.
Introducción
El paciente crítico es aquel que presenta un compromiso vital, es decir, es aquel en el que se ven alteradas una o varias funciones fisiológicas que representan una amenaza para su vida, pero que son susceptibles de recuperación1. Existe una característica básica que les define, y es la necesidad de asistencia y monitorización continua.
Estos pacientes van a ingresar en un área especializada denominada Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), donde van a ser atendidos por un equipo multidisciplinar formado por médicos intensivistas, personal de enfermería especializado, fisioterapeutas y otros profesionales sanitarios que garantizan sus cuidados2. El ingreso se va a producir en la mayoría de las ocasiones por la necesidad de un soporte vital avanzado que se compone, entre otros, de asistencia ventilatoria, uso de fármacos vasoactivos o terapias de reemplazo orgánico.
Durante la estancia en ellas y hasta su estabilización son muchas las complicaciones que pueden surgir debido a la gran cantidad de dispositivos invasivos de los que disponen, la inmovilización permanente, e incluso, los sedantes y analgésicos administrados. Por ello, resulta primordial la implementación de medidas y protocolos para su prevención.
El delirio o Síndrome Confusional Agudo
Una de las afecciones neuropsiquiátricas más comunes a lo largo del ingreso de los pacientes en estas unidades es la aparición de delirio o, también denominado, síndrome confusional agudo (SCA). Se estima que es la manifestación clínica de disfunción cerebral aguda más prevalente en la UCI.
Según la definición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Sociedad Americana de Psiquiatría en su quinta edición (DSM-5), el delirio se trata de un trastorno grave caracterizado por una alteración de la atención, la conciencia y de la cognición. Se puede desarrollar en un corto periodo de tiempo, con un curso fluctuante, pero habitualmente reversible4. Puede ser causado por multitud de factores y es precursor de gran parte de los eventos adversos sucedidos dentro de la Unidad de Cuidados Intensivos.
Entre los criterios principales para su diagnóstico se le da gran importancia a la aparición de déficit de atención, describiéndose como una afectación en el nivel de alerta que impide al paciente tener la capacidad de dirigir, mantener o cambiar su atención. Se pueden producir episodios de hipervigilancia o inatención, además de variaciones en la percepción del entorno, con la aparición de alucinaciones o ideas delirantes. Además, se suele acompañar de agitación o hipoactividad. Los síntomas pueden variar de unos minutos a otros, disminuyendo durante el día y empeorando en el transcurso de la noche.
Según los criterios del DSM-5 se establece que los cambios neuropsiquiátricos desarrollados en el delirio deben producirse en ausencia de un trastorno neurocognitivo que pueda dar explicación a la confusión y no ocurrir en el contexto de nivel reducido de excitación, como puede ser el coma.
Índice
Introducción
- Definición de delirio
- Causas
- Tipos
- Principales complicaciones
- Detección
- Prevención
- Papel de la Enfermería
Objetivos
Justificación
Metodología
Resultados
Discusión
Conclusiones
Anexos
Bibliografía