
ISBN: 978-84-1142-969-6
© Daniel Gregorio Martín
https://doi.org/10.58842/YAET4351
Resumen
Las úlceras por presión a de más de ser un problema de salud costoso económicamente y difícil y lento de resolver, o imposible por falta de tiempo en muchos casos, es un indicador de que los protocolos de actuación para la prevención de las mismas no se están siguiendo correctamente o no existen.
Ha quedado demostrado que con una correcta forma de actuar se pueden prevenir un gran porcentaje de las mismas y por eso debemos insistir y tener en cuenta todos los factores que aquí se mencionan, desde una correcta clasificación y diagnósticos prematuros, hasta una correcta alimentación para mejorar el estado nutricional de las personas que se encuentran dentro del grupo de riesgo.
Las técnicas de prevención son las herramientas más importantes para tratar con este problema ya que el conseguir que las úlceras no vayan a más, forma parte del proceso de curación cuando ya existen. Solo un seguimiento meticuloso y continuo de estas técnicas son las que nos llevarán al éxito.
La elaboración de un proyecto de salud y de un protocolo a seguir para los profesionales que trabajan en los centros sanitarios, ayudará a una óptima prevención y tratamiento de las mismas, ya que no solo estaremos actuando con unas pautas correctas, revisadas y actualizadas si no que evitaremos que cada profesional actúe de una manera diferente haciendo así el proceso más rápido y efectivo.
Palabras clave:
Úlceras por presión, Prevención, Tratamiento
JUSTIFICACIÓN DEL TEMA
ULCERAS POR PRESIÓN; PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO
Las úlceras por presión son heridas o áreas dañadas de la piel y tejidos subyacentes causadas principalmente por la presión prolongada en la zona sobre una superficie dura como puede ser una cama en pacientes ancianos o críticos.
Al igual que el deterioro celular y el envejecimiento, el riesgo de que se produzca una úlcera por presión es algo normal y común en pacientes ancianos con movilidad limitada y/o con enfermedades crónicas y por ello, ley de vida.
Mi visión tanto personal como profesional sobre las mismas basándome en mi experiencia es que la prevención es una prioridad ya que solo el hecho de pensar en la situación de mis pacientes cuando sufren este problema, me estremece.
Personalmente, el empatizar con el paciente es uno de mis puntos flacos, o fuertes, según se mire y no concibo que a día de hoy con la cantidad de medios, información y protocolos que tenemos en los países desarrollados de todo el mundo, incluyendo España, se sigan dando tantos y tantos casos. Y como futuro paciente y anciano el día de mañana, creo que ya es momento de estandarizar y ejecutar meticulosamente unos cuidados más intensivos para garantizar en un 99,9% la extinción de este tipo de problema tan difícil de solucionar a veces porque tenemos la capacidad para ello.
Profesionalmente estoy también muy vinculado con este tema ya que siempre he trabajado en atención primaria y geriatría.
En atención primaria concretamente (donde he ejercido la mayoría del tiempo) las herramientas de prevención en pacientes encamados y dependientes son seguidas mucho menos a rajatabla que en un centro de hospitalización o residencias de ancianos debido a que este cuidado debe ser llevado a cabo en casa por los familiares o cuidadores que en la mayoría de los casos no tienen la formación suficiente ni una dedicación total para efectuar cambios posturales y procurar medidas de protección y habría una pequeña justificación para que existiera una más alta incidencia. En cambio, en centros donde hay asistencia especializada para nuestros mayores a tiempo total, ya sean residencias u hospitales, es algo que debería darse mucho menos o nada y hasta que no consigamos esto, será señal de que algún cuidado falla al ser llevado a cabo o ha sido omitido.
Varios estudios demuestran que las medidas de prevención de las UPP tienen una alta efectividad, incluso de un 95%, si son correctamente llevadas a cabo como por ejemplo nos demuestran Barrientos C al (2005) en Chile, en la “Revista chilena de medicina intensiva” en su estudio Efectos de la implementación de un protocolo de prevención de úlceras por presión en pacientes en estado crítico de salud , que además concuerda con lo planteado en estudios similares por Verdú (2003), Soldevilla (2004) y Torra i Bou (2004),así que el camino a seguir es evidente.
En cuanto a las técnicas curativas, también podemos decir que ocurre algo parecido en relación a su correcto tratamiento por cuidadores y familiares en domicilios, que no solo no saben cómo llevar a cabo las técnicas de una forma profesional, ni que productos utilizar, sino que además se añade lo anteriormente mencionado en cuanto a la prevención, y es que para curar este tipo de heridas también hace falta evitar que la misma vaya a más, previniendo más presión prolongada en la zona con cambios posturales y protección.
En centros de hospitalización es diferente ya que la dedicación al paciente allí es más intensa, continua y personalizada.
Evidentemente en el caso de la prevalencia ocurre lo contrario y en cualquier estudio vemos que en proporción existe un mayor número de pacientes que ya padecen ulceras por presión en unidades hospitalarias de cuidados críticos que en domicilios, ya que la mayoría de los pacientes que padecen algún tipo de úlcera por presión suelen ser pacientes en estado límite o críticos y mayores de 65 años que ya son ingresados en estas unidades de hospitalización habiéndose producido la ulcera previamente en el domicilio, residencia o en la unidad o planta donde hubo estado ingresado anteriormente.
Índice
Resumen
Justificación del tema
Introducción al contexto
Desarrollo del caso clínico
Proyecto de educación para personal sanitario.
Conclusiones
Glosario de términos
Bibliografía