Índice

ISBN: 978-84-1142-953-5
© Laura López Díaz
https://doi.org/10.58842/VBAQ4208
Introducción
La violencia sexual ha existido a lo largo de toda la historia, independientemente del momento y de la cultura de la que hablemos. Este hecho puede ser comprobado echando una rápida ojeada a diversos momentos del pasado, como por ejemplo, a la Edad Media, donde muchas criadas y esclavas, solían ser sometidas a agresiones sexuales por sus amos (Bazán, Córdoba y Pons, s.f); a cualquier guerra de la historia, como la segunda guerra mundial, donde el Ejército Rojo llevó a cabo multitud de violaciones y agresiones sexuales a mujeres del bando alemán (Tur, 2017); y a la antigua Roma, entre otros, donde la violencia y el abuso sexual eran una parte importante de sus mitos, y por tanto, de su cultura (Echeverría, 2018).
Hoy en día existe gran diversidad de opinión en torno a este tema, y de hecho, se podría considerar uno de los grandes debates de la actualidad. Por un lado, encontramos a aquellos que opinan que este fenómeno se ha reducido sustancialmente, o incluso, que ha desaparecido de nuestra sociedad por completo, y que consideran que muchas de las ofensas que se critican, no son realmente conductas molestas o hirientes (Ortega, Ortega, y Sánchez, 2008); por el otro, hallamos a quienes estiman que éste no ha sido del todo erradicado, que todavía sigue ocurriendo de manera continua, y que aún nos queda un largo camino, en el que debemos tomar medidas, para poder extinguir este tipo de actuaciones (Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, 2018).
Sin embargo, a pesar de que exista dicho debate, la realidad es que la violencia sexual no es algo que se haya quedado en los umbrales de la historia, sino que, desgraciadamente, sigue ocurriendo en la actualidad. No tenemos que viajar muy lejos para conocer casos de ésta índole, pues los medios de comunicación dejan constancia, casi una vez por semana, de los sucesos acontecidos, proporcionándole a algunos de ellos, una importante expansión mediática (Brown y McCartan, 2019; Montes-Berges, 2017; Nevado, 2008).
Verdaderamente, algunos de estos casos son profundamente conocidos y no tan lejanos en el tiempo, lo que hace que sea difícil que no pensemos en ellos cuando formamos parte del renombrado debate.
Sin embargo, no es necesario que recurramos a los acontecimientos más famosos para demostrar su presencia, porque estos son independientes de la edad y la clase socioeconómica a la que se pertenezca (OMS, 2003). Además este tipo de estos actos no solo afectan a las víctimas, sino también a sus amigos, a sus familiares, y en general, a toda la sociedad (Brown y McCartan, 2019; FRA, 2014). Como consecuencia, es probable que la mayoría de nosotros conozcamos a alguien de nuestro alrededor que lo haya sufrido en alguna ocasión, o incluso, quizá, puede que algunos de nosotros mismos lo hayamos sufrido de alguna manera, en un momento concreto.
Si a pesar de estos hechos seguimos necesitando más pruebas que avalen la existencia de la violencia sexual en nuestros días, los conocidos “adultos emergentes” pueden ser una población idónea, ya que se trata de uno de los sectores de la población más afectados por este fenómeno (Clodfelter, Hartman, Kuhms y Turner, 2010).
Índice
Resumen/Abstract y palabras claves
1. Introducción, objetivos e hipótesis
2. Método
- Participantes
- Materiales
- Diseño
- Procedimiento
3. Resultados
- Concepto de violencia sexual
- Pautas de actuación
- Modos de prevención
4. Discusión y conclusión
- Concepto de violencia sexual
- Pautas de actuación
- Modos de prevención
- Futuras líneas de investigación
- Conclusiones
5. Referencias bibliográficas
6. Anexos
- Anexo I