
ISBN: 978-84-1142-922-1
© Antonio Tallón Ruiz
Resumen
La pandemia originada por el COVID-19 se ha cobrado numerosas vidas estos últimos años, dejando a muchas personas pasar por el proceso de duelo. Este duelo se desenvuelve en un contexto diferente al que estábamos acostumbrados a vivir. Por ello, se ha realizado una revisión sistemática de la literatura disponible con el fin de recopilar y analizar la información útil acerca del duelo y COVID-19. Se ha realizado una búsqueda empleando el método PICO, usando como parámetros (Grief [AND] Covid) en las bases de datos Pubmed, Cochrane y scieLo. Además, se ha empleado la declaración PRISMA, la cual sirve para garantizar el rigor de las revisiones sistemáticas. En total, se han seleccionado 12 artículos en los que se reúne información acerca de los factores de riesgo y aquellos que resultan protectores frente a la complicación del duelo. Por otro lado, se contemplaron diferentes medidas que se han ido adoptando para eliminar barreras establecidas por las diferentes medidas políticas y sanitarias, y que, han tratado de alejar los efectos negativos.
Palabras clave: Duelo, COVID-19, Aislamiento, Pandemia, Afrontamiento.
Introducción
El día 1 de diciembre de 2019 se inició, en Wuhan, el contagio del nuevo brote de coronavirus, el cual recibió el nombre de síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2). La enfermedad que causaba el SARS-CoV-2, el COVID-19, tuvo como resultados altos niveles de contagio y mortalidad, lo cual hizo que se propagase por todos los países del mundo en un corto periodo de tiempo, provocando así un elevado número de fallecidos y enfermos que saturaban los sistemas sanitarios. (Escobar Quiles, 2021; Mortazavi, Assari, Alimohamadi, Rafiee, & Shati, 2020). Los recursos se volvieron muy limitados y se aplicaron diferentes medidas políticas y sanitarias en todos los rincones del mundo que hicieron que nuestras vidas cambiasen por completo. La más destacable fue cuando, llegados a un punto de preocupación, el 15 de marzo de 2020 se estableció el estado de alarma en el que todos los españoles debían de permanecer en confinamiento domiciliario y solo se permitía la salida al exterior cumpliendo ciertos requisitos (trabajo, hacer la compra, etc). (Ceberio, 2021).
Una de las medidas más efectivas que se tomaron para controlar el brote de esta nueva enfermedad, fue el aislamiento de aquellas personas que se contagiaron, lo cual ayudó en gran parte a proteger tanto a las personas que no habían contraído el virus como a los propios pacientes de otros agentes externos que pudiesen comprometer su vida durante el COVID-19 (M. Fernández & Trujillo, 2020).
El elevado número de contagios y la necesidad de ofrecer una atención sanitaria que cubriera los problemas de salud de los afectados, tuvo un gran impacto en los hospitales, ya que se tradujo en un constante riesgo de saturación. Quedó demostrado que aquellos pacientes que iban ingresando en condiciones de aislamiento con un sistema sanitario saturado, presentaban ciertos niveles de ansiedad y miedo a la soledad y la muerte (Codagnone et al., 2020).
Para tratar de poner una solución a esto se emplearon dispositivos electrónicos que ofreciesen comunicación entre los familiares y pacientes, pero no resultaba ser el mismo apoyo emocional que en condiciones normales. Por otro lado, el contacto con los profesionales sanitarios tampoco era el mismo debido a que estos entraban en las habitaciones con equipos de protección para reducir el contagio (Burrell & Selman, 2020; Ceberio, 2021; M. Fernández & Trujillo, 2020)
Ante las condiciones ya mencionadas nos encontramos en un contexto en el que la muerte se presenta de forma rápida en la población envejecida, en condiciones de aislamiento total y soledad donde prevalece el miedo y la ansiedad. La comunicación con los seres queridos se vuelve escasa y los medios resultan insuficientes para dar apoyo eficaz y cerrar ciclos frente a una despedida. Son situaciones que dificultan el proceso de duelo habitual y favorece ciertas complicaciones en el mismo (Morris, Moment, & Thomas, 2020; Selman et al., 2020; Wallace, Wladkowski, Gibson, & White, 2020).
Cuando hablamos de duelo nos referimos al proceso que se inicia en una persona tras sufrir una pérdida. Es uno de los acontecimientos más estresantes que vive el ser humano. Este acontecimiento, viene determinado en parte, por factores como vivencias propias de cada persona, la cultura en la que se ha desarrollado y la propia sociedad. Por tanto, estamos diciendo que es un proceso que llega a ser subjetivo y complejo (Bertuccio & Runion, 2020).
Cuando sufrimos el duelo se da en nuestros organismos reacciones orgánicas (como pueden ser insomnio, sudoración, fatiga) como emocionales que intentan hacernos comprender qué es aquello llamado muerte(Ceberio, 2021). También tenemos reacciones sociales en las que interfieren las personas que nos rodean y la manera en la que reorganizamos nuestras vidas. (Ceberio, 2021). Cuando el proceso de duelo se resuelve dentro de lo funcional, se pasa por ciertas etapas que menciona la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross. Estas etapas son: Aislamiento y negación; Agresividad e ira; Negociación; Comprensión y depresión; Aceptación de la muerte. (Vela, 2021)
Algunos expertos comentan que las fases del duelo se encuentran vinculadas entre ellas pero que, no necesariamente, se debe pasar por todas las fases. Es decir, se puede estar en una fase del duelo y dar un salto no necesariamente a la siguiente, sino a cualquier otra.(Ó. Fernández & González-González, 2022).
Cuando la serie de reacciones intensas o alguna de las fases de duelo no se resuelve completamente y perdura posterior a los 12 meses tras sufrir una pérdida, hablamos de duelo complicado.
Los factores de riesgo de un duelo complicado según estudios realizados tienen relación con: nivel de educación, situación económica, relación de parentesco con el fallecido, intensidad del vínculo, tipo de muerte y el apoyo social y profesional disponible.(Parro-jiménez, Morán, Gesteira, & García-vera, 2021). Cuando se da el duelo complicado, existen 3 determinantes básicos que se dan en su aparición. El primero sería la deficiente integración en la pérdida con sus conocimientos previos: El recuerdo de un evento traumático no se encuentra totalmente integrado en la persona, lo que hace que se revivan los sucesos de forma reiterada, activando respuestas conductuales de dolor, angustia y desesperación. El segundo son las creencias globales negativas e interpretaciones disfuncionales posteriores al duelo: Se contempla todo desde un punto de vista pesimista y basado en las pocas expectativas de la vida. Se comienza a ver la vida como un sin sentido con desprecio hacia uno mismo. Y por último evitar la depresión y la ansiedad: El afrontamiento de lo sucedido se hace desde la evasión, distorsionando las emociones y cognición de la pérdida. (Erik Andrés Caicedo Alquinga, 2022)
Como se ha mencionado anteriormente, la situación social y sanitaria mundial ha interferido considerablemente en los procesos que se producen normalmente durante el duelo. Por ejemplo, la situación económica de la población se vio gravemente comprometida, el apoyo social era más difícil de ofrecer por el aislamiento y confinamiento, las muertes se volvían en ocasiones inesperadas, etc. Estamos hablando prácticamente de situaciones que se consideran factores de riesgo para un duelo complicado. (Kokou-Kpolou, Fernández-Alcántara, & Cénat, 2020; Morris et al., 2020; Selman et al., 2020)
En el duelo relacionado con el COVID-19 se observa ciertas características que diferencian este duelo del resto. Se contempla una falta de recursos y herramientas para el afrontamiento de la muerte que se hacen vigentes al comienzo de la pandemia, hay un elevado sentimiento de culpabilidad con alto malestar general psicológico, se presentan situaciones en la que la información no se presenta de forma clara, las redes de apoyo social están muy limitadas, aislamiento que se traduce en un aumento de la soledad e incertidumbre y limitación de rituales religiosos o espirituales (Araujo Hernández, García Navarro, & García-Navarro, 2021; Kokou-Kpolou et al., 2020; Vela, 2021).
A causa del COVID-19, se da una situación en la que el paciente sale de su residencia para ir a un hospital y no volver más, generando un proceso de duelo complejo y anormal al que no se había enfrentado antes nadie. Situación en la que no se pueden acompañar los unos a los otros o despedirse del fallecido de manera adecuada dándole un ritual. (Ceberio, 2021)
Por tanto, en este trabajo, se trata de recopilar y analizar la información existente de cómo se están dando estas situaciones de duelo y los factores implicados con intención de evidenciar como son los factores de riesgo del duelo que se han originado durante la pandemia y que influyen en este proceso. Por otro lado, trataremos de evidenciar las medidas que se han ido tomando para la prevención y afrontamiento del duelo durante el COVID-19.
Índice
INTRODUCCIÓN
OBJETIVOS
MÉTODO
- Protocolo y registro
- Criterios de elegibilidad
- Fuentes de información y búsqueda
- Características de los estudios
RESULTADOS
- Factores que influyen en el duelo ocasionado por el COVID-19
- Medidas para reducir el riesgo de un duelo no funcional
DISCUSIÓN
LIMITACIONES DE ESTUDIOS
CONCLUSIÓN
BIBLIOGRAFÍA