Índice

ISBN: 978-84-1142-832-3
© Laura Gutiérrez Pedregal, María Argüelles Sampedro, Ainhoa García González, Miguel Argüelles Sampedro
Introducción
Este texto surge de la necesidad de dejar patente la importancia de la coordinación y el trabajo en equipo de los profesionales del ámbito sanitario. En este caso se hace hincapié en los perfiles profesionales de la Enfermería y del Trabajo Social Sanitario.
Se deja constancia que la mencionada coordinación debe darse como respuesta a lo recogido en la normativa vigente, y para ello se hace un repaso de esta, ya que es la que determina las funciones de los miembros de los equipos.
Por otro lado, se detallan los mecanismos de que disponen estos profesionales para poder ejercer las funciones de coordinación de manera adecuada.
El trabajo en equipo: Enfermería-Trabajo Social sanitario
Para Ezequiel Ander-Egg cuando se habla de equipo se hace referencia a lo que él define como:
“Pequeño número de personas que con conocimientos y habilidades complementarias unen sus capacidades para lograr determinados objetivos y realizar actividades orientadas hacia la consecución de los mismos.”
En el caso de los profesionales del equipo de atención primaria nuestro objetivo común es la persona a la que prestamos nuestros servicios: el paciente. Y lo hacemos desde un enfoque biopsicosocial basado en una metodología de atención integral centrada en la persona.
Como apunta Pilar Rodríguez, este modelo de atención integral y centrada en la persona es aquel que se dirige a la consecución de mejoras en todos los ámbitos de la calidad de vida y el bienestar de la persona, partiendo del respeto pleno a su dignidad y derechos, de sus intereses y preferencias y contando con su participación efectiva.
Este apartado se dedica a cómo nos comunicamos los diferentes miembros del equipo entre nosotros al respecto de la información recogida durante nuestra intervención terapéutica.
Instrumentos de comunicación y registro de la información
El principal instrumento empleado para ello es la historia clínica, a la que la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica. Define en su artículo 14 como:
“el conjunto de los documentos relativos a los procesos asistenciales de cada paciente, con la identificación de los médicos y de los demás profesionales que han intervenido en ellos, con objeto de obtener la máxima integración posible de la documentación clínica de cada paciente, al menos, en el ámbito de cada centro”.
En esta historia, tal y como se establece en el Artículo 15 de la citada ley, se incorporará:
“La información que se considere trascendental para el conocimiento veraz y actualizado del estado de salud del paciente.”
Tomando en consideración que:
“Todo paciente o usuario tiene derecho a que quede constancia, por escrito o en el soporte técnico más adecuado, de la información obtenida en todos sus procesos asistenciales, realizados por el servicio de salud tanto en el ámbito de atención primaria como de atención especializada.”
En el caso de los trabajadores sociales sanitarios esta información se recoge en una ficha social integrada dentro de la historia clínica que permite la estandarización y sistematización de la información recogida durante la intervención.
Su uso facilita el análisis e interpretación de los datos recogidos lo que permitirá ver las necesidades de los pacientes y del servicio, contribuyendo a una mejora de la calidad. Además, emplea un lenguaje normalizado propio de la profesión, que ayuda a la coordinación e intercambio de la información.
Es preciso aclarar que no es un guion de entrevista, ni mucho menos un cuestionario de aplicación directa. De acuerdo con lo anterior y en cuanto a cómo cumplimentarla apuntar que se han de rellenar aquellos campos sobre los que se tiene información y que son pertinentes para la valoración / gestión del caso atendido.
Debemos recordar aquí lo establecido en el Código Deontológico de Trabajo Social, concretamente en el Artículo 7: Principios generales: donde el punto 5 relativo a la Individualización establece la necesidad de adecuar la intervención profesional a las particularidades específicas de cada persona, grupo o comunidad.
Asimismo, el Art. 53 que dice que en relación con la información confidencial el trabajador social debe cumplir entre otros con el deber de calidad que implica que el/la profesional recabará la información estrictamente necesaria para el desempeño de su intervención social de la forma más exacta posible, siendo respetuoso/a en su obtención y actualización y haciendo un uso responsable de la misma.
Procedimientos de actuación
Otro elemento determinante de la colaboración y trabajo en equipo entre trabajo social sanitario y enfermería bien determinado por los protocolos de trabajo. Es decir, por procedimientos estandarizados que establecen las actuaciones y funciones a desempeñar por cada uno de ellos en aras a una atención determinada. De todos ellos queremos destacar en esta publicación dos de ellos: por un lado, el centrado en la protección a la infancia, y por otro el dedicado a la promoción del buen trato a las personas mayores.
Índice
1. INTRODUCCIÓN
2. LOS EQUIPOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
3. EL TRABAJO EN EQUIPO: ENFERMERÍA-TRABAJO SOCIAL SANITARIO
- 3.1 Instrumentos de comunicación y registro de la información
- 3.2 Procedimientos de actuación
4. PROTOCOLO DE PROTECCIÓN A LA INFANCIA
- 4.1 Marco normativo
- 4.2 Conceptualización
- 4.3 Indicadores de maltrato en los centros sanitarios
- 4.4 Procedimiento ante la sospecha de maltrato
- 4.5 Conclusiones
5. PROTOCOLO DE PROTECCIÓN Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS MAYORES
- 5.1 Introducción
- 5.2 Prevalencia
- 5.3 Vulneración de los derechos y mecanismos de protección
- 5.4 Protocolo sociosanitario para la promoción del buen trato y la detección en intervención ante el maltrato a mayores
- 5.4.1 Objetivos
- 5.4.2 Conceptualización
- 5.4.3 Tipología del maltrato
- 5.4.4 Indicadores de maltrato en el entorno sanitario
- 5.4.5 Factores de riesgo
- 5.4.6 Medidas de protección
- 5.4.7 Proceso de detección
6. BIBLIOGRAFÍA