Índice

ISBN: 978-84-1142-830-9
© Samir Aomar Mohamed, Jesus Gallego Gonzalez-Aller, Ali Aomar Mohamed
Introducción
Hablar del fallecimiento o muerte de las personas es algo que forma parte directa o indirectamente de nuestras vidas, ya que es algo que va a suceder tarde o temprano, de manera inevitable. Encontrarse preparado para afrontar ese hecho es complejo, ya que lidiar con la sensación de ausencia o pérdida de un ser querido es complejo, y en numerosas ocasiones se requiere de la ayuda y el apoyo, no solo de los seres queridos cercanos, sino que también de profesionales de la salud, que ayuden a lidiar con el dolor y superar la perdida de la persona querida evitando que se llegue a adquirir problemas psicológicos severos como la depresión.
Para llegar a superar la muerte de un ser querido o a aprender a vivir con ello, es imprescindible que se tenga conocimiento del proceso de la muerte, analizando las diversas maneras que existen para llegar a ella, pudiendo ser provocada por una enfermedad o, por el contrario, que se produzca de manera repentina o accidental, ya sea por accidente grave, infarto cardiaco, o una muerte que se provoque la persona en sí (suicidio).
Actualmente uno de los temas que provoca en el personal sanitario, y en la comunidad sanitaria en general, mayor discusión es la objeción de conciencia existente ante la eutanasia y el suicidio asistido. Esta objeción de conciencia establece muy a menudo discusiones y complejidad a la hora de coincidir y consensuar, en el momento en el que existe conflicto entre los derechos que existen respecto al tema que permiten la puesta en práctica de la eutanasia y el suicidio asistido y la ética y moralidad del personal que debe llevarla a cabo, en bases a sus ideales, sus creencias y costumbres.
Con la aprobación de la Ley Orgánica 3/2021, de regulación de la eutanasia, que se reconoce en España que las personas que lo deseen, siempre y cuando cumplan los requisitos que se requieren, podrán solicitar la puesta en práctica para ayudarlos a morir dignamente, y aumentando de este modo las posibilidades y formas diversas que asistencia a las personas en el final de su vida. Siendo esto efectivo, hablaremos pues que a los cuidados paliativos que se les ofrece a los pacientes que se encuentra en una situación crítica, de elevado sufrimiento y enfermedad crónica, se les suma, además, a petición del paciente, la posibilidad de acabar con dicho sufrimiento adelantando su fallecimiento.
Pero antes de adentrarnos en este polémico y complejo tema, deberíamos conocer qué se entiende por eutanasia y que entendemos por suicidio asistido. Conoceremos además el significado de diversos conceptos como el de paciente con enfermedad crónica y cuidados paliativos, pudiendo así entender de mejor modo el tema del cual estamos discutiendo.
Según la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), entendemos por eutanasia como “aquella acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente”. Se debe pues resaltar en dicha definición que el acto llevado por el médico para acabar con la vida del paciente es un acto intencional, provocando de este modo el fallecimiento de la persona enferma.
Eutanasia, según su origen etimológico, significa “buena muerte”, si nos basamos en el origen latino de la palabra, y podemos llamarla “muerte sin violencia”, en base a sus orígenes de la mitología griega.
Morir con dignidad, implica tal y como su nombre indica, que la persona enferma viva de manera digna hasta el día de su muerte. Este término considera que el enfermo o paciente es un ser humano hasta su fallecimiento, y respeta así sus creencias, valores y ética, y, sobre todo, las decisiones que el paciente en todo momento, llevando a cabo una relación profesional-paciente bastante cercana y sincera.
El suicidio medicamente asistido, se define según la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) como “la ayuda médica para llevar a cabo la muerte o suicidio de un paciente, previa petición del mismo, proporcionándole los fármacos y medios necesarios para que él mismo se los administre”.
Para poder llevarlo a cabo, se debe firmar un documento de consentimiento informado, en el cual “se vea reflejada la conformidad libre del enfermo, manifestada en pleno uso de sus facultades después de recibir la información adecuada, para que tenga lugar una actuación que afecta a su salud”, definido tal cual por la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL).
Definiremos del mismo modo, según la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), cuidados paliativos como “buena práctica médica al final de la vida”. Los profesionales sanitarios prestan a los pacientes enfermos terminales, los cuales presentan una enfermedad que no es curable ni responde a los posibles tratamientos que precisa, por lo que se considera de mayor importancia poder tener un control exhaustivo de los síntomas que produce dicha enfermedad, teniendo especial relevancia la disminución de los dolores, así como poder abordar cualquier problema de carácter psicológico, social y espiritual. La atención de los cuidados paliativos es especialmente asistencial, con un enfoque interdisciplinario, la cual no es únicamente para el paciente enfermos, sino que además se ofrece a los familiares y a las personas del entorno del mismo, y su prestación se puede llevar a cabo tanto en la casa del paciente como en el centro hospitalario. Las puestas en marcha de los cuidados paliativos se realizan como medidas terapéuticas, las cuales no influyen en la aceleración ni el retraso de la muerte, simplemente es un acompañamiento hasta la misma procurando mejorar la calidad de vida del paciente hasta que llegue su hora.
En cuanto a la práctica contraria de los cuidados paliativos, nos encontramos con la obstinación terapéutica, la cual es definida por la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) como “la instauración de medidas no indicadas, desproporcionadas o extraordinarias, con el propósito de evitar que un enfermo con tratamiento paliativo muera, formando parte así de una mala praxis y una falta de ética médica”. Entre los motivos que pueden llevar a la realización de obstinación terapéutica se encuentran la aparición de dificultades a la hora de aceptar el proceso de la muerte, un ambiente curativo, escasa formación por parte del profesional o la presión o petición de los familiares del paciente.
Índice
INTRODUCCIÓN
MARCO LEGAL
LA EUTANASIA Y EL SUICIDIO ASISTIDO
CONDICIONES PARA EL ACCESO A LOS PROCEDIMIENTOS DE EUTANASIA Y SUICIDIO ASISTIDO.
ENFERMEDADES TERMINALES, FASE TERMINAL Y PRONÓSTICO DE VIDA
CUIDADO PALIATIVOS
BIBLIOGRAFÍA