
ISBN: 978-84-1142-418-9
© Mónica Padín Escribano
Resumen
Introducción: Las guías de soporte vital avanzado son protocolos y procedimientos establecidos por organizaciones médicas y de emergencia para el manejo de situaciones críticas de salud que requieren intervenciones avanzadas. Estas guías están diseñadas para ser utilizadas por profesionales de la salud capacitados, como médicos, enfermeras y paramédicos.
Objetivo: Conocer el protocolo para el soporte vital avanzado en el paciente pediátrico.
Metodología: revisión sistemática siguiendo las directrices de la declaración PRISMA. Se elabora pregunta pico y se realiza búsqueda sistematizada en función de criterios de inclusión y exclusión y valoración crítica de los estudios seleccionados.
Resultados: se obtuvo un total de 2548 artículos en una búsqueda inicial con un resultado de 13 artículos al finalizar la búsqueda sistemática que correspondió a 4 ECA, tres protocolos, 2 estudios observacionales y uno experimental. Todos los ECA proporcionaron información sobre la muestra, la aleatorización, la intervención, los resultados y las conclusiones.
Discusión: Entre las guías de soporte vital avanzado en el paciente pediátrico se encuentran: 1. Guía de Soporte Vital Avanzado Pediátrico de la American Heart Association (AHA), 2. Guía de Soporte Vital Avanzado Pediátrico del European Resuscitation Council (ERC), 3. Guía de Soporte Vital Avanzado Pediátrico del Pediatric Advanced Life Support (PALS, 4. Guía de Soporte Vital Avanzado Pediátrico del Advanced Pediatric Life Support (APLS). 5. Novedades en las recomendaciones de reanimación cardiopulmonar pediátrica y líneas de desarrollo en España.
Conclusiones: cuando la RCP se realiza con una alta adherencia a las pautas de reanimación de la AHA permite optimizar el manejo de pacientes pediátricos con RCP e incrementa la tasa de supervivencia en comparación con la aplicación de maniobras con bajo nivel de adherencia.
Introducción
La Parada Cardiorrespiratoria (PCR) se refiere a la situación clínica donde la función mecánica del corazón y la actividad respiratoria espontanea se ven interrumpidos de manera inesperada y súbita con un alto potencial de reversibilidad. Cuando esto ocurre, deja de circular la sangre y el oxígeno, ocasionando un déficit a los órganos, en especial al cerebro, que cuando alcanza un rango entre los seis y ocho minutos puede producirse la muerte celular convirtiéndose en una situación irreversible. En Europa, la estimación anual de esta situación en el ámbito extrahospitalario es de 624.708 paradas cardiacas, de las cuales 426.246 ocurre en los países que conforman la Unión Europea1. En el ámbito español, la incidencia exacta no se tiene, pero se estima que esta situación ocurre 52.300 veces, ocasionando 46.900 decesos al año, equivalente a un promedio de 128 muertes diarias.
Esta disminución que se ha generado en la circulación sanguínea puede ser el resultado de muchos procesos de enfermedades, lesiones o circunstancias diferentes. Gran parte de la literatura clasifica el paro cardíaco en causas médicas y no médicas, anteriormente denominadas causas «presuntas cardíacas» y «no cardíacas». Estas categorías están mal definidas, contienen muchas etiologías diferentes y generalmente se asignan con base en datos prehospitalarios sin el beneficio de las pruebas diagnósticas. Por lo general, se asigna un valor predeterminado de médico, o de presunto cardíaco, si no se identifica una causa aparente de arresto. El tratamiento médico de los pacientes que son resucitados de un paro cardíaco debe adaptarse al proceso particular de la enfermedad o etiología que condujo al paro cardíaco. Diferentes intervenciones pueden ser beneficiosas para el paro cardíaco de una etiología médica como por ejemplo anticoagulación para la enfermedad tromboembólica e inertes o perjudiciales en otra, por ejemplo, la sepsis o hemorragia gastrointestinal. Del mismo modo, las posibilidades de despertar del coma, la supervivencia, la recuperación funcionalmente favorable u otros resultados importantes centrados en el paciente, como la duración del coma o la duración de la estancia hospitalaria, pueden diferir sustancialmente según la causa de la parada cardiorrespiratoria. Desde la perspectiva de la investigación clínica, la heterogeneidad no medida puede aumentar la probabilidad de resultados neutrales.
De esta forma se plantea que las intervenciones de las vías respiratorias y la ventilación durante la reanimación cardiopulmonar (RCP) y en aquellos con un retorno de una circulación espontánea (ROSC) siguen un enfoque gradual, ya que se cree que las intervenciones precisas dependen de los factores del paciente, las habilidades de rescate y la etapa de la reanimación. Las pautas actuales para el paro cardíaco hospitalario (IHCA) y el paro cardíaco extra hospitalario (OHCA) se basan principalmente en la evidencia de estudios observacionales y el consenso de expertos, y las intervenciones óptimas siguen siendo inciertas.
Por su parte, la RCP es una conjunción de maniobras para revertir el estado de PCR, con el fin de lograr la reinstauración de la respiración y circulación de forma espontánea. Estas maniobras incluyen las compresiones torácicas externas, intubación traqueal, cateterizaciones venosas, descargas eléctricas y la administración de medicamentos, generalmente sin el consentimiento del paciente ni de sus familiares.
El paro cardíaco ocurre con mucha menos frecuencia en niños que en adultos. Si bien la supervivencia ha mejorado drásticamente en los últimos 20 a 30 años, varios factores clave, como el reconocimiento rápido, el cumplimiento de las pautas de reanimación específicas para pediatría y la atención y el control posteriores a la reanimación de alta calidad, afectan la probabilidad de una buena calidad de vida después de un arrestar.
El paro cardiopulmonar pediátrico es una emergencia médica en la que el corazón y los pulmones de un niño dejan de funcionar repentinamente. Durante esta situación, el flujo sanguíneo y la oxigenación se interrumpen, lo que puede llevar a daño cerebral irreversible o incluso a la muerte si no se trata rápidamente.
La etiología, la fisiopatología y los resultados del paro cardiopulmonar pediátrico son distintos de los observados en adultos. La etiología del paro cardiopulmonar pediátrico puede ser variada y puede incluir:
- Problemas respiratorios: como asfixia, obstrucción de las vías respiratorias, neumonía, bronquiolitis o trauma pulmonar.
- Problemas cardíacos: como malformaciones cardíacas congénitas, arritmias cardíacas graves o enfermedades del músculo cardíaco.
- Trauma: lesiones graves como traumatismo craneoencefálico, lesiones en el pecho o abdomen que afecten al corazón o los pulmones.
- Infecciones graves: como sepsis, meningitis o neumonía grave.
- Intoxicaciones: ingestión de sustancias tóxicas como medicamentos, productos químicos o drogas ilícitas.
- Trastornos metabólicos: como hipoglucemia severa, acidosis metabólica grave o trastornos electrolíticos.
- Reacciones alérgicas graves: como anafilaxia.
- Enfermedades neurológicas: como convulsiones prolongadas o enfermedades neuromusculares que afectan la función respiratoria y/o cardíaca.
Es importante destacar que en muchos casos el paro cardiopulmonar pediátrico es repentino e inesperado, y puede ser causado por una combinación de factores. El reconocimiento temprano de los signos de deterioro y la intervención rápida son fundamentales para mejorar las posibilidades de supervivencia en estos casos.
La fisiología del paro cardiopulmonar pediátrico implica una serie de cambios en el cuerpo del niño. Estos cambios incluyen:
- Interrupción del flujo sanguíneo: Cuando el corazón deja de latir, se interrumpe el flujo sanguíneo hacia los órganos vitales del cuerpo, incluido el cerebro. Esto lleva a una disminución rápida de la oxigenación y nutrientes necesarios para mantener la función celular.
- Disminución del suministro de oxígeno: Sin un flujo sanguíneo adecuado, los pulmones no pueden recibir suficiente oxígeno para ser transportado al resto del cuerpo. Esto lleva a una disminución rápida en los niveles de oxígeno en la sangre y a una hipoxia generalizada.
- Acumulación de dióxido de carbono: A medida que los pulmones no pueden eliminar adecuadamente el dióxido de carbono producido por las células, este gas se acumula en el cuerpo, lo que lleva a una acidosis metabólica.
- Disfunción celular: La falta de oxígeno y nutrientes esenciales para las células provoca daño celular y disfunción orgánica en todo el cuerpo. Esto puede llevar a la falla de múltiples órganos y sistemas.
- Respuesta inflamatoria: Durante el paro cardiopulmonar, se produce una respuesta inflamatoria en el cuerpo como resultado del daño celular y la liberación de sustancias inflamatorias. Esta respuesta puede empeorar aún más el daño tisular y contribuir a la disfunción orgánica.
El objetivo del tratamiento durante un paro cardiopulmonar pediátrico es restablecer rápidamente el flujo sanguíneo y la oxigenación para prevenir el daño cerebral y otros órganos vitales. Esto se logra mediante maniobras de reanimación cardiopulmonar, como compresiones torácicas, ventilación con bolsa-mascarilla y administración de medicamentos para restablecer el ritmo cardíaco normal.
Los resultados de los niños que experimentan un paro cardíaco son malos. Si bien la supervivencia de los adultos con paro cardíaco extrahospitalario ha mejorado significativamente en los últimos años, la supervivencia al alta entre los niños oscila entre el 6,7 y el 10,2% y se ha mantenido sin cambios.
Los paros cardíacos extrahospitalarios pediátricos (P-OHCA) son poco frecuentes, con una incidencia de 37,9 por 100 000 años-niño en los Estados Unidos (8). Se ha identificado una variación regional en la supervivencia de P-OHCA, lo que sugiere posibles diferencias en la calidad de la atención. Estas observaciones sugieren una oportunidad para aumentar las tasas de supervivencia de los niños al mejorar la calidad de la atención de P-OHCA.
Los niños requieren atención especializada debido a consideraciones anatómicas, fisiológicas y basadas en el tamaño únicas. En el pasado, el apoyo y la educación para la atención pediátrica ha sido desigual y poco desarrollado. La capacitación es particularmente crítica porque los eventos son raros y los proveedores de atención deben mantener el conocimiento y las habilidades o correr el riesgo de realizar acciones que causan daño, como ventilación inadecuada, intubación principal y dosis incorrectas de medicamentos.
Índice
1. RESUMEN
2. INTRODUCCIÓN
3. JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN
4. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN
- 4.1 Objetivo general
- 4.2 Objetivos específicos
5. METODOLOGÍA
- 5.1 Tipo de investigación
- 5.2 Proceso de consulta
- 5.3 Estrategias de búsqueda
- 5.4 Criterios de inclusión
- 5.5 Criterios de exclusión
- 5.6 Procedimiento y análisis de la información
- 5.7 Selección de los artículos
6. RESULTADOS
7. DISCUSIÓN
8. CONCLUSIONES
9. BIBLIOGRAFÍA