
ISBN: 979-13-7043-016-0
© Lucia Ordiales Dominguez
Resumen
La insuficiencia cardíaca es una enfermedad crónica de alta prevalencia en adultos mayores, asociada a frecuentes reingresos hospitalarios y elevados costes sanitarios. Este estudio tiene como objetivo evaluar el impacto de una valoración multidimensional en pacientes con insuficiencia cardíaca del Hospital del Mar mediante un ensayo clínico aleatorizado con 350 participantes mayores de 60 años. Los resultados esperados son una reducción una reducción en los reingresos a los 90 días, así como estancias hospitalarias más cortas en comparación con el grupo que no recibió la valoración multidimensional. La valoración permite identificar precozmente síndromes geriátricos como fragilidad y deterioro cognitivo, facilitando intervenciones personalizadas. Estos hallazgos sugieren que la implementación sistemática de la valoración multidimensional en pacientes con insuficiencia cardíaca podría mejorar los resultados clínicos, optimizar el uso de recursos sanitarios y reducir la carga asistencial, especialmente en la población geriátrica.
Introducción
La insuficiencia cardíaca (IC) es una patología crónica y compleja, que afecta de forma integral al paciente, generando un impacto directo en la calidad de vida de este. Esta enfermedad se caracteriza por un avance progresivo e irreversible de sus síntomas, lo que conduce a hospitalizaciones frecuentes y a un aumento de la mortalidad y morbilidad, por lo que es considerada un problema de salud pública.
La IC es la consecuencia final de diferentes cardiopatías, tales como la cardiopatía isquémica, las valvulopatías, la cardiopatía hipertensiva, cardiopatías congénitas, el consumo de tóxicos, la miocardiopatía dilatada o infecciones, entre otros. La incidencia de insuficiencia cardíaca varía según la etiología y el grupo de edad, observándose que ciertas causas son más frecuentes en edades específicas. La insuficiencia cardíaca secundaria a cardiopatías isquémica predomina en adultos jóvenes, mientras que la de origen hipertensivo es más común en adultos mayores.
Existen diferentes herramientas que ayudan a la clasificación de la insuficiencia cardíaca, una de las más utilizadas es la escala NYHA (New York Heart Association). Esta escala clasifica a los pacientes en uno de sus cuatros estadios según la gravedad de sus síntomas y su capacidad funcional, lo que permite evaluar de manera más precisa el impacto de la enfermedad en la calidad de vida del paciente. Esta herramienta también es útil para predecir la mortalidad y la gravedad de la IC. En el año 2019, la clase NYHA más frecuente fue la del tipo II, con un 46.8% de los casos.
La insuficiencia cardíaca afecta a, aproximadamente, 14 millones de personas en Europa y la prevalencia en España se sitúa en torno al 5%, siendo del 10% en personas mayores de 70 años, se estima un aumento de su prevalencia entorno al 34% en las próximas décadas. La edad media de los pacientes diagnosticados con IC se sitúa en torno a los 78.3 años, con una desviación de +/- 11.5 años, lo que pone de manifiesto que se trata de una patología asociada a la edad avanzada.1 El elevado número de personas afectadas, junto con la tendencia creciente de su prevalencia, convierte a la insuficiencia cardíaca en un reto significativo para los sistemas de salud.
Se calcula que la IC provoca aproximadamente un millón de hospitalizaciones anuales, con un incremento notable en pacientes mayores de 65 años. Además, se estima que una de cada siete hospitalizaciones se corresponde a pacientes mayores de 80 años. La presencia de insuficiencia cardíaca en adultos mayores es compleja, ya que a menudo coexiste con diferentes síndromes geriátricos, lo que genera un impacto aún más negativo en la salud del paciente. Diferentes estudios han demostrado que las hospitalizaciones por descompensación de la IC en pacientes mayores incrementa significativamente el riesgo de desarrollar complicaciones, tales como, aumento de la fragilidad y el delirio, el cual se asocia con una mayor mortalidad intrahospitalaria, aumento de los costes, y un mayor tiempo de estancia hospitalaria. En España, se estima que el coste anual de la insuficiencia cardíaca alcanza los 2.500 millones de euros, lo que representa 3.8% del gasto sanitario total.
En este contexto surge como una estrategia clave para mejorar el manejo de la insuficiencia cardíaca la utilización de la valoración multidimensional (VM), la cual es una herramienta esencial en la atención de los adultos mayores, ya que facilita la identificación de sus necesidades y la elaboración de un plan de cuidado personalizado. Este enfoque permite una atención integral, coordinada entre los distintos profesionales, con el objetivo de optimizar la calidad de vida y el bienestar del paciente.
Se trata de un instrumento el cual examina el estado funcional, cognitivo, social, económico, clínico, nutricional, las necesidades de cuidado y los recursos de los cuales dispone el paciente y su entorno. La aplicación de la VM ha demostrado múltiples beneficios, como la mejora del estado funcional del paciente, aumento de la probabilidad de alta hospitalaria y una mayor independencia al alta, lo que se traduce en una menor necesidad de reingreso. Además, se ha asociado con una reducción de la mortalidad y de las re-hospitalizaciones, así como estancias hospitalarias más cortas. También contribuye a una mayor satisfacción tanto de los pacientes y sus familiares como del personal sanitario y pone de manifiesto problemas que no habían sido diagnosticados previamente.
Los pacientes con IC presentan diferentes comorbilidades que influyen directamente en la progresión de la enfermedad y que dificultan aún más el manejo de esta. Por ello, es fundamental realizar una VM que considere todas las alteraciones que afectan a su calidad de vida. La presencia de síndromes geriátricos en estos pacientes se asocia con una mayor mortalidad, lo que resalta la importancia de un enfoque diagnóstico y terapéutico adecuado y coordinado. En este contexto, VM emerge como una herramienta para abordar las múltiples dimensiones de la salud del paciente.
A pesar de la relevancia de la VM para abordar la complejidad clínica y social de estos pacientes, en la práctica habitual la atención a personas con IC continúa realizándose principalmente mediante la valoración médica y de enfermería básica, similar a la aplicada al resto de patologías. La cual consta de una valoración de los síntomas, valoración funcional y de calidad de vida y valoración cognitiva en caso de pacientes mayores, además de una anamnesis y pruebas diagnósticas específicas. Al encontrarnos ante pacientes con diversas enfermedades crónicas y comorbilidades, es fundamental adoptar un enfoque multidisciplinar que permita la colaboración entre diversos profesionales de la salud. Por ello, la VM no debe limitarse a un único momento, sino que debe ser un proceso continuo que permita valorar al paciente de manera dinámica, dado que sus necesidades varían con el tiempo. La VM puede llevarse a cabo en diversas situaciones y ámbitos, siendo efectiva en el momento de la hospitalización, como en los cuidados intermedios o en la comunidad, como en el domicilio o en centros de salud.
Índice
1. Resumen
2. Palabras clave
3. Introducción
4. Justificación
5. Objetivos
6. Hipótesis
7. Metodología
- 7.1 Diseño de estudio
- 7.2 Población de estudio
- 7.3 Muestra y técnicas de muestreo
- 7.4 Definición de variables
- 7.5 Instrumentos de recogida de datos
- 7.6 Plan de análisis
8. Consideraciones éticas y de rigor
9. Limitaciones y fortalezas del estudio
10. Cronograma
11. Presupuesto y/o memoria económica
12. Aspectos que pueden comprometer la viabilidad del estudio y posibles soluciones o plan de contingencia
13. Conclusiones
14. Bibliografía
15. Anexos